WINADEINE / WINADEINE F

Tabletas

(CODEÍNA PARACETAMOL (ACETAMINOFÉN) )

Narcóticos (N2A)

Winadeine---Winadeine-f.png
ADMINISTRACIÓN Y POSOLOGÍA
ADMINISTRACIÓN Y POSOLOGÍA
COMPOSICIÓN
CONTRAINDICACIONES
CONTRAINDICACIONES
DESCRIPCIÓN
EFECTOS ADVERSOS
EFECTOS ADVERSOS
EMBARAZO Y LACTANCIA
EMBARAZO Y LACTANCIA
EMBARAZO Y LACTANCIA
INDICACIONES
INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA
INTERACCIONES
INTERACCIONES
PRECAUCIONES Y ADVERTENCIAS
PRECAUCIONES Y ADVERTENCIAS
PRESENTACIÓN
PROPIEDADES FARMACÉUTICAS
SOBREDOSIFICACIÓN

DOSIS

Adultos: 1-2 tabletas 3-4 veces al día.

Niños de 7 a 12 años: ½ a 1 tableta 3-4 veces al día, hasta 2,0 g de acetaminofén. En niños, la dosis de codeína es de 0.5 – 1.0 mg/kg/dosis cada 4 – 6 horas.

USOS Y ADMINISTRACIÓN: El acetaminofén, un derivado para-aminofenólico, tiene propiedades analgésicas y antipiréticas y actividad anti-inflamatoria débil. El acetaminofén en comprimidos o solución se da por vía oral para tratar el dolor leve a moderado y para bajar la fiebre. El acetaminofén suele ser el analgésico o antipirético de elección, principalmente en ancianos y en pacientes en quienes los salicilatos u otros aines están contraindicados. Esos pacientes incluyen a los asmáticos, pacientes con antecedentes de úlcera péptica y los niños.

La dosis oral usual es de 0,5 a 1 g cada 4 a 6 horas hasta un máximo de 4 g diarios.

La dosis de acetaminofén está determinada principalmente por el peso corporal del paciente. La dosis única es normalmente de 10 a 15 mg / kg de peso corporal. La dosis única, puede repetirse a intervalos de 4 a 8 horas.

La dosis máxima diaria es de 50 mg / kg de peso corporal y no debe exceder un total de 4 g por día.

Administración en niños: En el Reino Unido, las dosis orales autorizadas de acetaminofén para el dolor y la fiebre en los niños, dadas de acuerdo con la edad, cada 4 a 6 horas si es necesario hasta un máximo de 4 dosis en 24 horas, son:

— 3 meses a 1 año: 60 a 120 mg.

— 1 a 5 años: 120 a 250 mg.

— 6 a 12 años: 250 a 500 mg.

El MHRA del Reino Unido1 además ha aconsejado que, dentro del intervalo de edades arriba establecido, las siguientes dosis, dadas hasta un máximo de 4 dosis en 24 horas, reemplacen a la dosis actual autorizada cerca del final del año 2011:

— 3 a 6 meses: 60 mg.

— 6 meses a 2 años: 120 mg.

— 2 a 4 años: 180 mg.

— 4 a 6 años: 240 mg.

— 6 a 8 años: 240 o 250 mg.

— 8 a 10 años: 360 o 375 mg.

— 10 a 12 años: 480 o 500 mg.

En niños menores el BNFC 2011/12 sugiere las siguientes dosis:

— Neonatos de 28 a 32 semanas de edad post-menstrual (edad gestacional al nacimiento más edad cronológica): 20 mg/kg en dosis única seguida de 10 a 15 mg/kg cada 8 a 12 horas si es necesario hasta un máximo de 30 mg/kg al día.

— Neonatos mayores de 32 semanas de edad post-menstrual: 20 mg/kg en dosis única seguida de 10 a 15 mg/kg cada 6 a 8 horas si es necesario hasta un máximo de 60 mg/kg al día.

— 1 a 3 meses de edad: 30 a 60 mg cada 8 horas si es necesario.

El BNFC 2011/12 también sugiere dar dosis orales más altas en niños que tienen dolor postoperatorio intenso

1 mes a 12 años: 20 a 30 mg/kg en dosis única seguida de 15 a 20 mg/kg cada 4 a 6 horas si es necesario hasta un máximo de 90 mg/kg al día. No deberán excederse las dosis usuales máximas únicas y diarias del adulto (ver Información en el adulto).

Para la pirexia post-vacunación, se ha recomendado una dosis oral de 60 mg en niños de 2 a 3 meses de edad. Si es necesario se les puede dar una segunda dosis después de seis horas; si la pirexia persiste después de esa dosis, deberá acudirse al médico.

Se ha sugerido2 las dosis recomendadas de acetaminofén en niños pueden dar lugar a concentraciones sanguíneas subterapéuticas y que se debería dar una dosis de carga inicial, seguida de dosis regulares hasta alcanzar la máxima dosis diaria recomendada. Sin embargo, la máxima dosis diaria adecuada sigue siendo controvertida y hay obvias preocupaciones dado el riesgo de sobredosis.

1. MHRA. Press release: more exact acetaminophen dosing for children to be introduced (issued 6th June, 2011). Available at: online (accessed 17/06/11)

2. Zacharias M, Watts D. Pain relief in children. BMJ 1998; 316: 1552.

Administración en pacientes que tienen deterioro de la función hepática: Hay evidencias que sugieren que el acetaminofén se puede usar sin problema en pacientes que tienen deterioro de la función hepática (ver Precauciones); sin embargo, puede estar justificado dar una dosis reducida para evitar las sobredosis accidentales. El BNF 61 recomienda evitar las dosis grandes en pacientes que tienen deterioro de la función hepática; otros han sugerido no se deben exceder las dosis de 2 a 3 g al día en pacientes que tienen cirrosis que requieren uso a largo plazo aunque una dosis diaria de 3 a 4 g puede ser segura para uso a corto plazo o interrumpido.1 La información del producto autorizada en el Reino Unido recomienda que la dosis máxima de acetaminofén intravenoso no sobrepase los 3 g al día en pacientes que tienen deterioro de la función hepática o alcoholismo crónico; también estipula que los pacientes que tienen deterioro grave no deben recibir acetaminofén por esta vía.

1.Chandok N, Watt KDS. Pain management in the cirrhotic patient: the clinical challenge. Mayo Clin Proc 2010; 85: 451–8.

Administración en pacientes que tienen deterioro de la función renal: En pacientes que tienen deterioro de la función renal con depuración de creatinina de 30 mL/minuto o menos se recomienda que el intervalo entre cada dosis intravenosa de acetaminofén se aumente a 6 horas.

Cefalea: Los analgésicos no opioides como el acetaminofén, la aspirina y otros aines se suelen intentar en primer lugar para el tratamiento sintomático de varios tipos de cefalea incluida la migraña y la cefalea tensional. Estos fármacos dados poco después de comenzados los síntomas pueden tratar con éxito un ataque agudo de migraña. Sin embargo, la absorción puede ser mala debido a la estasis gástrica que suele acompañar a la migraña. Por tal razón se ha sugerido el uso de preparaciones dispersables y efervescentes y de preparaciones compuestas que contienen fármacos como la metoclopramida que alivia la estasis gástrica.

1. Derry S, et al. Acetaminofen (acetaminophen) with or without an antiemetic for acute migraine headaches in adults. Available in The Cochrane Database of Systematic Reviews; Issue 11. Chichester: John Wiley; 2010 (accessed 03/12/10).

Dolor: El acetaminofén se usa en el manejo del dolor leve a moderado (ver Elección de Analgésico). Su potencia es similar a la de la aspirina, pero su actividad antiinflamatoria es débil. El acetaminofén también se puede usar como adjunto de los opioides en el manejo del dolor intenso como el dolor del cáncer. El acetaminofén es la elección preferida para el dolor en los niños debido a la asociación de la aspirina con el síndrome de Reye en este grupo de edad. En el tratamiento de los trastornos reumáticos, su efecto antiinflamatorio débil limita la utilidad del acetaminofén. Sin embargo, puede resultar de provecho para el control del dolor simple en la artritis reumatoide y la espondilitis anquilosante, aunque estos pacientes por lo general necesitan los efectos antiinflamatorios adicionales que ofrecen los Aines. La inflamación de la sinovia casi siempre es un componente menor de la osteoartritis y el acetaminofén se recomienda por lo general como primera elección de tratamiento antes de intentar algún aine. El acetaminofén es útil para el alivio del dolor lumbar agudo.

La dependencia y la tolerancia no suponen un problema con los analgésicos no opioides como el acetaminofén, pero existe un techo de eficacia, por encima del cual el aumento de la dosis no tiene efecto terapéutico ulterior.




DOSIS

Adultos: 1-2 tabletas 3-4 veces al día.

Niños de 7 a 12 años: ½ a 1 tableta 3-4 veces al día, hasta 2,0 g de acetaminofén. En niños, la dosis de codeína es de 0.5 – 1.0 mg/kg/dosis cada 4 – 6 horas.

USOS Y ADMINISTRACIÓN: El acetaminofén, un derivado para-aminofenólico, tiene propiedades analgésicas y antipiréticas y actividad anti-inflamatoria débil. El acetaminofén en comprimidos o solución se da por vía oral para tratar el dolor leve a moderado y para bajar la fiebre. El acetaminofén suele ser el analgésico o antipirético de elección, principalmente en ancianos y en pacientes en quienes los salicilatos u otros aines están contraindicados. Esos pacientes incluyen a los asmáticos, pacientes con antecedentes de úlcera péptica y los niños.

La dosis oral usual es de 0,5 a 1 g cada 4 a 6 horas hasta un máximo de 4 g diarios.

La dosis de acetaminofén está determinada principalmente por el peso corporal del paciente. La dosis única es normalmente de 10 a 15 mg / kg de peso corporal. La dosis única, puede repetirse a intervalos de 4 a 8 horas.

La dosis máxima diaria es de 50 mg / kg de peso corporal y no debe exceder un total de 4 g por día.

Administración en niños: En el Reino Unido, las dosis orales autorizadas de acetaminofén para el dolor y la fiebre en los niños, dadas de acuerdo con la edad, cada 4 a 6 horas si es necesario hasta un máximo de 4 dosis en 24 horas, son:

— 3 meses a 1 año: 60 a 120 mg.

— 1 a 5 años: 120 a 250 mg.

— 6 a 12 años: 250 a 500 mg.

El MHRA del Reino Unido1 además ha aconsejado que, dentro del intervalo de edades arriba establecido, las siguientes dosis, dadas hasta un máximo de 4 dosis en 24 horas, reemplacen a la dosis actual autorizada cerca del final del año 2011:

— 3 a 6 meses: 60 mg.

— 6 meses a 2 años: 120 mg.

— 2 a 4 años: 180 mg.

— 4 a 6 años: 240 mg.

— 6 a 8 años: 240 o 250 mg.

— 8 a 10 años: 360 o 375 mg.

— 10 a 12 años: 480 o 500 mg.

En niños menores el BNFC 2011/12 sugiere las siguientes dosis:

— Neonatos de 28 a 32 semanas de edad post-menstrual (edad gestacional al nacimiento más edad cronológica): 20 mg/kg en dosis única seguida de 10 a 15 mg/kg cada 8 a 12 horas si es necesario hasta un máximo de 30 mg/kg al día.

— Neonatos mayores de 32 semanas de edad post-menstrual: 20 mg/kg en dosis única seguida de 10 a 15 mg/kg cada 6 a 8 horas si es necesario hasta un máximo de 60 mg/kg al día.

— 1 a 3 meses de edad: 30 a 60 mg cada 8 horas si es necesario.

El BNFC 2011/12 también sugiere dar dosis orales más altas en niños que tienen dolor postoperatorio intenso

1 mes a 12 años: 20 a 30 mg/kg en dosis única seguida de 15 a 20 mg/kg cada 4 a 6 horas si es necesario hasta un máximo de 90 mg/kg al día. No deberán excederse las dosis usuales máximas únicas y diarias del adulto (ver Información en el adulto).

Para la pirexia post-vacunación, se ha recomendado una dosis oral de 60 mg en niños de 2 a 3 meses de edad. Si es necesario se les puede dar una segunda dosis después de seis horas; si la pirexia persiste después de esa dosis, deberá acudirse al médico.

Se ha sugerido2 las dosis recomendadas de acetaminofén en niños pueden dar lugar a concentraciones sanguíneas subterapéuticas y que se debería dar una dosis de carga inicial, seguida de dosis regulares hasta alcanzar la máxima dosis diaria recomendada. Sin embargo, la máxima dosis diaria adecuada sigue siendo controvertida y hay obvias preocupaciones dado el riesgo de sobredosis.

1. MHRA. Press release: more exact acetaminophen dosing for children to be introduced (issued 6th June, 2011). Available at: online (accessed 17/06/11)

2. Zacharias M, Watts D. Pain relief in children. BMJ 1998; 316: 1552.

Administración en pacientes que tienen deterioro de la función hepática: Hay evidencias que sugieren que el acetaminofén se puede usar sin problema en pacientes que tienen deterioro de la función hepática (ver Precauciones); sin embargo, puede estar justificado dar una dosis reducida para evitar las sobredosis accidentales. El BNF 61 recomienda evitar las dosis grandes en pacientes que tienen deterioro de la función hepática; otros han sugerido no se deben exceder las dosis de 2 a 3 g al día en pacientes que tienen cirrosis que requieren uso a largo plazo aunque una dosis diaria de 3 a 4 g puede ser segura para uso a corto plazo o interrumpido.1 La información del producto autorizada en el Reino Unido recomienda que la dosis máxima de acetaminofén intravenoso no sobrepase los 3 g al día en pacientes que tienen deterioro de la función hepática o alcoholismo crónico; también estipula que los pacientes que tienen deterioro grave no deben recibir acetaminofén por esta vía.

1.Chandok N, Watt KDS. Pain management in the cirrhotic patient: the clinical challenge. Mayo Clin Proc 2010; 85: 451–8.

Administración en pacientes que tienen deterioro de la función renal: En pacientes que tienen deterioro de la función renal con depuración de creatinina de 30 mL/minuto o menos se recomienda que el intervalo entre cada dosis intravenosa de acetaminofén se aumente a 6 horas.

Cefalea: Los analgésicos no opioides como el acetaminofén, la aspirina y otros aines se suelen intentar en primer lugar para el tratamiento sintomático de varios tipos de cefalea incluida la migraña y la cefalea tensional. Estos fármacos dados poco después de comenzados los síntomas pueden tratar con éxito un ataque agudo de migraña. Sin embargo, la absorción puede ser mala debido a la estasis gástrica que suele acompañar a la migraña. Por tal razón se ha sugerido el uso de preparaciones dispersables y efervescentes y de preparaciones compuestas que contienen fármacos como la metoclopramida que alivia la estasis gástrica.

1. Derry S, et al. Acetaminofen (acetaminophen) with or without an antiemetic for acute migraine headaches in adults. Available in The Cochrane Database of Systematic Reviews; Issue 11. Chichester: John Wiley; 2010 (accessed 03/12/10).

Dolor: El acetaminofén se usa en el manejo del dolor leve a moderado (ver Elección de Analgésico). Su potencia es similar a la de la aspirina, pero su actividad antiinflamatoria es débil. El acetaminofén también se puede usar como adjunto de los opioides en el manejo del dolor intenso como el dolor del cáncer. El acetaminofén es la elección preferida para el dolor en los niños debido a la asociación de la aspirina con el síndrome de Reye en este grupo de edad. En el tratamiento de los trastornos reumáticos, su efecto antiinflamatorio débil limita la utilidad del acetaminofén. Sin embargo, puede resultar de provecho para el control del dolor simple en la artritis reumatoide y la espondilitis anquilosante, aunque estos pacientes por lo general necesitan los efectos antiinflamatorios adicionales que ofrecen los Aines. La inflamación de la sinovia casi siempre es un componente menor de la osteoartritis y el acetaminofén se recomienda por lo general como primera elección de tratamiento antes de intentar algún aine. El acetaminofén es útil para el alivio del dolor lumbar agudo.

La dependencia y la tolerancia no suponen un problema con los analgésicos no opioides como el acetaminofén, pero existe un techo de eficacia, por encima del cual el aumento de la dosis no tiene efecto terapéutico ulterior.




COMPOSICIÓN: Cada TABLETA de WINADEINE® contiene acetaminofén 500 mg y fosfato de codeína 8,0 mg. Cada TABLETA de WINADEINE® F contiene acetaminofén 500 mg y fosfato de codeína 30 mg.




CONTRAINDICACIONES

No se debe utilizar en pacientes con

— Deficiencia conocida de glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa.

— Hipersensibilidad conocida al acetaminofén o a cualquiera de los excipientes de la formulación.

— Deterioro de la función hepática (por ejemplo, debido a la hepatitis).

— Con síndrome de Gilbert.

— Deterioro de la función renal.

CONTRAINDICACIONES Y PRECAUCIONES DE USO

Metabolizadores ultra-rápidos: En este tipo de pacientes hay un incremento en el riesgo de desarrollar toxicidad por opioides aún a dosis bajas. Los síntomas de la intoxicación incluyen náuseas, vómito, constipación, pérdida del apetito y somnolencia. En los casos severos puede incluir síntomas de depresión circulatoria y depresión. Hipersensibilidad a los componentes, depresión respiratoria, estados asmáticos, embarazo y lactancia. Adminístrese con precaución en pacientes con insuficiencia hepática o renal. No administrar en menores de siete años, ascitis, toxemia del embarazo, shock hipovolémico o séptico, severa depresión del sistema nervioso, extrema precaución en pacientes con hipercapnia, anoxia, convulsión, alcoholismo agudo, hipotiroidismo, EPOC". Ver Contraindicaciones y precauciones listadas en la sección de acetaminofén.




CONTRAINDICACIONES

No se debe utilizar en pacientes con

— Deficiencia conocida de glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa.

— Hipersensibilidad conocida al acetaminofén o a cualquiera de los excipientes de la formulación.

— Deterioro de la función hepática (por ejemplo, debido a la hepatitis).

— Con síndrome de Gilbert.

— Deterioro de la función renal.

CONTRAINDICACIONES Y PRECAUCIONES DE USO

Metabolizadores ultra-rápidos: En este tipo de pacientes hay un incremento en el riesgo de desarrollar toxicidad por opioides aún a dosis bajas. Los síntomas de la intoxicación incluyen náuseas, vómito, constipación, pérdida del apetito y somnolencia. En los casos severos puede incluir síntomas de depresión circulatoria y depresión. Hipersensibilidad a los componentes, depresión respiratoria, estados asmáticos, embarazo y lactancia. Adminístrese con precaución en pacientes con insuficiencia hepática o renal. No administrar en menores de siete años, ascitis, toxemia del embarazo, shock hipovolémico o séptico, severa depresión del sistema nervioso, extrema precaución en pacientes con hipercapnia, anoxia, convulsión, alcoholismo agudo, hipotiroidismo, EPOC". Ver Contraindicaciones y precauciones listadas en la sección de acetaminofén.




DESCRIPCIÓN: WINADEINE® F es una combinación de dos ingredientes activos cada uno de ellos con propiedades individuales muy bien establecidas. Las acciones analgésicas y antipiréticas del acetaminofén son similares a las de los salicilatos. El fosfato de codeína es una droga analgésica opiácea que actúa sobre los receptores opiáceos del dolor en el cerebro modificando o reduciendo la percepción del dolor. Como resultado de este mecanismo de acción diferido, el fosfato de codeína se usa en combinación con gran número de preparados analgésicos.

Información de acetaminofén: El acetaminofén se considera equivalente del ácido acetilsalicílico en su eficacia analgésica pero con mínima acción antiinflamatoria (en general con dosis superiores a 4 g), es un bloqueador débil de las prostaglandinas.




EFECTOS ADVERSOS: La codeína tiene mínimos efectos adversos en las dosis orales usuales, sin embargo, la codeína comparte la potencialidad tóxica de los agonistas opiáceos. Grandes dosis de codeína (superiores a 240 mg en 24 horas) pueden originar los efectos indeseables de la morfina incluyendo depresión respiratoria, náuseas, desvanecimiento, somnolencia y estreñimiento. La depresión respiratoria es el riesgo más importante en sobredosis con el uso de opiáceos. En individuos con desórdenes respiratorios preexistentes este efecto puede llegar a amenazar la vida. La naloxona, antagonista de los narcóticos, ha sido empleada exitosamente en la reversión de este efecto adverso. Otros efectos adversos sobre el SNC incluyen desvanecimiento, disturbios visuales, depresión, sedación, nerviosismo y muy raramente delirio e insomnio. Los efectos adversos (no relacionados con el SNC) pueden incluir náusea, vómito constipación, retención urinaria y oliguria en individuos con hipertrofia prostática. Muy rara ocurrencia de pancreatitis. El uso prolongado del fosfato de codeína en altas dosis ha producido dependencia en una pequeña proporción de usuarios. Además, los síntomas de deprivación pueden desarrollarse pero en forma más leve que los presentados con morfina. Los efectos teratogénicos de los opiáceos sobre el feto humano no son completamente conocidos y por ello deben ser evitados en las mujeres embarazadas.

EFECTOS ADVERSOS Y TRATAMIENTO: Los efectos adversos del acetaminofén son poco frecuentes y por lo general leves, aunque se ha informado de reacciones hematológicas ocasionales que incluyen trombocitopenia, leucopenia, pancitopenia, neutropenia y agranulocitosis. Se han descrito casos de agranulocitosis, síndrome de Stevens-Johnson, necrólisis epidérmica tóxica, pustulosis exantematosa aguda generalizada, hepatitis citolítica, las cuales algunas veces pueden llevar a falla hepática aguda. En ocasiones pueden sobrevenir erupciones cutáneas y otras reacciones de hipersensibilidad.

Se han informado algunos casos de hipotensión y taquicardia.

La sobredosis de acetaminofén puede dar lugar a daño hepático grave y en ocasiones necrosis aguda de los túbulos renales. El tratamiento pronto con acetilcisteína o metionina es esencial y se examina en el aparte dedicado a sobredosis.

1. Graham GG, et al. Tolerability of acetaminophen. Drug Safety 2005; 28: 227–40.

— Ocurrencia rara: Pancreatitis (ver Pancreatitis).

— Desórdenes del sistema inmune: Frecuencia no conocida: Shock anafiláctico, angiodema.

En casos aislados, después de la ingesta de acetaminofén, pueden ocurrir reacciones de hipersensibilidad, por ejemplo, náuseas, sudoración, edema angioneurótico, dificultad respiratoria, y caída de la presión arterial.

Carcinogenicidad

En un estudio prospectivo de cohorte1 en el cual participaron más de 64.000 hombres y mujeres entre 50 y 76 años de edad se encontró que el uso del acetaminofén durante más de 4 días a la semana durante más de 4 años se asoció con un aumento del doble en el riesgo de enfermedades malignas de la sangre. Los autores consideraron que se necesitaban otros estudios prospectivos antes de poder hacer alguna recomendación acerca del uso del acetaminofén.

1. Walter RB, et al. Long-term use of acetaminophen, aspirin, and other nonsteroidal anti-inflammatory drugs and risk of hematologic malignancies: results from the prospective vitamins and lifestyle (VITAL) study. J Clin Oncol 2011; 29: 2424–31.

— Efectos en sistema sanguíneo y linfático: Desconocido: Agranulocitosis.

— Efectos sobre el sistema cardiovascular: En grandes estudios de cohorte1,2 se ha demostrado una asociación entre el uso de analgésicos no opioides, incluido el acetaminofén, y un aumento significativo del riesgo de hipertensión en mujeres; otros estudios similares3,4 en hombres han arrojado resultados equívocos pero sugieren un incremento más moderado del riesgo. Con todo, también se ha sugerido5 que la hipertensión puede haber sido causada por el dolor mismo o que es más probable detectarla en los pacientes que toman más acetaminofén debido a una mayor frecuencia de visitas al médico.

1. Dedier J, et al. Nonnarcotic analgesic use and the risk of hypertension in US women. Hypertension 2002; 40: 604–8.

2. Forman JP, et al. Non-narcotic analgesic dose and risk of incident hypertension in US women. Hypertension 2005; 46: 500–507.

3. Kurth T, et al. Analgesic use and risk of subsequent hypertension in apparently healthy men. Arch Intern Med 2005; 165: 1903–9.

4. Forman JP, et al. Frequency of analgesic use and risk of hypertension among men. Arch Intern Med 2007; 167: 394–9.

5. Montgomery B. Does acetaminophen cause hypertension? BMJ 2008; 336: 1190–1.

Efectos sobre el oído: En un estudio en el cual se aplicó un cuestionario a casi 27.000 profesionales de la salud de sexo masculino de 40 años de edad en adelante se examinó la asociación entre la pérdida de la audición y el uso regular de aspirina, Aines y acetaminofén.1 Durante 369.079 personas-años de seguimiento, se informó de 3488 casos de pérdida de la audición; se encontró que el uso regular de analgésicos (definido como 2 o más veces a la semana) se asoció de forma independiente con un aumento del riesgo de pérdida de la audición con los tres tipos de analgésicos. La proporción de riesgo de pérdida de la audición en usuarios regulares de acetaminofén fue de 1,22 en comparación con los que usaban analgésicos con menos frecuencia; el riesgo también aumentó al aumentar la duración del uso. El uso concomitante de más de un tipo de analgésico también tuvo un efecto aditivo sobre el riesgo.

1. Curhan SG, et al. Analgesic use and the risk of hearing loss in men. Am J Med 2010; 123: 231–7.

Efectos sobre los riñones: El abuso o el uso excesivo prolongado de analgésicos, incluido el acetaminofén, pueden producir nefropatía. Ver Sobredosis.

Efectos sobre el metabolismo: El uso de acetaminofén, solo o con otros fármacos (p. ej., flucloxacilina), se ha asociado con acumulación de ácido piroglutámico, lo cual da lugar a la excreción de ácido piroglutámico en la orina (5-oxoprolinuria) y acidosis metabólica con amplia brecha aniónica.1-3

1. Humphreys BD, et al. Acetaminophen-induced anion gap metabolic acidosis and 5-oxoprolinuria (pyroglutamic aciduria) acquired in hospital. Am J Kidney Dis 2005; 46:143–6.

2. Fenves AZ, et al. Increased anion gap metabolic acidosis as a result of 5-oxoproline (pyroglutamic acid): a role for acetaminophen. Clin J Am Soc Nephrol 2006; 1: 441–7.

3. Alados Arboledas FJ, et al. Acidosis piroglutámica asociada a acetaminofén. An Pediatr (Barc) 2007; 67: 582–4.

Efectos sobre el tracto respiratorio: Los resultados de un estudio de casos y controles1 han sugerido que el uso frecuente (diario o semanal) de acetaminofén se puede asociar con asma. Sin embargo, el Comité de Seguridad de Medicamentos (CSM) del Reino Unido ha comentado que los resultados de este estudio no alteran ningún consejo con respecto al uso de acetaminofén y que este sigue siendo un analgésico seguro y efectivo para muchos pacientes incluidos los asmáticos.

Más adelante, otros han encontrado un aumento de la prevalencia de asma2,3 y EPOC2 con el uso frecuente (diario o semanal) de acetaminofén. También se ha sugerido un vínculo entre el uso del acetaminofén en el embarazo y el asma en los niños (ver Embarazo en Precauciones). Sin embargo, en una revisión4 se afirmó que se han producido muy pocos informes reales de asma causada por acetaminofén; además, broncoespasmo no es una característica reconocida de la sobredosis de acetaminofén. Esta revisión concluyó la improbabilidad de un vínculo firme entre el uso del acetaminofén y el asma.

En época más reciente, el análisis de los datos de un cuestionario5 aplicado a 205.487 niños de 6 a 7 años de edad de 31 países sugirió que el uso de acetaminofén en el primer año de vida y más adelante en la infancia se asoció con un aumento del riesgo de asma y también síntomas de rinoconjuntivitis y eczema. En otro estudio de cuestionario6 realizado por el mismo grupo con la participación de 322.959 adolescentes de 13 a 14 años de edad de 50 países, también se encontró que el uso reciente de acetaminofén aumenta el riesgo de asma, rinoconjuntivitis y eczema. No obstante, después de considerar el primer estudio, el CHM del Reino Unido7 expresó preocupaciones por la interpretación de los datos y concluyó que estos no arrojaron evidencia firme de que el uso del acetaminofén en la infancia pueda causar asma; el CHM reiteró que el acetaminofén sigue siendo un analgésico seguro y adecuado para los niños. Además, un pequeño estudio de cohorte8 también encontró que, aunque el uso de acetaminofén en los primeros 2 años de vida aumentó el riesgo crudo de asma en niños de 6 a 7 años de edad, este incremento no se notó después de hecho el ajuste de las infecciones tempranas del tracto respiratorio o cuando el uso del acetaminofén se limitó a infecciones que no eran del tracto respiratorio.

1. Shaheen SO, et al. Frequent acetaminofén use and asthma in adults. Thorax 2000; 55: 266–70.

2. McKeever TM, et al. The association of acetaminophen, aspirin, and ibuprofen with respiratory disease and lung function. Am J Respir Crit Care Med 2005; 171: 966–71.

3. Eneli I, et al. Acetaminophen and the risk of asthma: the epidemiologic and pathophysiologic evidence. Chest 2005; 127: 604–12.

4. Nuttall SL, et al. Does acetaminofén cause asthma? J Clin Pharm Ther 2003; 28: 251–7

5. Beasley R, et al. ISAAC Phase Three Study Group. Association between acetaminofén use in infancy and childhood, and risk of asthma, rhinoconjunctivitis, and eczema in children aged 6-7 years: analysis from Phase Three of the ISAAC programme. Lancet 2008; 372: 1039–48.

6. Beasley RW, et al. ISAAC Phase Three Study Group. Acetaminophen use and risk of asthma, rhinoconjunctivitis, and eczema in adolescents: International Study of Asthma and Allergies in Childhood Phase Three. Am J Respir Crit Care Med 2011; 183: 171–8.

7. MHRA/CHM. Acetaminofen use in infancy: no strong evidence for asthma link. Drug Safety Update 2008; 2 (4): 9. Available at: online (accessed 13/10/09)

8. Lowe AJ, et al. Acetaminofen use in early life and asthma: prospective birth cohort study. Abridged version: BMJ 2010; 341: 713. PubMed Full version: online (accessed 06/05/11)

Hipersensibilidad

Se han presentado reacciones caracterizadas por urticaria, disnea e hipotensión después del uso de acetaminofén en adultos 1-4 y niños.5,6 También se ha informado de angioedema.7

Se han descrito erupciones fijas por fármacos, confirmadas por la repetición del estímulo,8-11 y ha habido casos de necrolisis epidérmica tóxica.12

1. Stricker BHC, et al. Acute hypersensitivity reactions to acetaminofén. BMJ 1985; 291: 938–9.

2. Van Diem L, Grilliat JP. Anaphylactic shock induced by acetaminofén. Eur J Clin Pharmacol 1990; 38: 389–90.

3. Kumar RK, Byard I. Acetaminofen as a cause of anaphylaxis. Hosp Med 1999; 60: 66–7.

4. Bachmeyer C, et al. Acetaminophen (acetaminofén)-induced anaphylactic shock. South Med J 2002; 95: 759–60.

5. Ellis M, et al. Immediate adverse reactions to acetaminophen in children: evaluation of histamine release and spirometry. J Pediatr 1989; 114: 654–6.

6. Bousetta K, et al. Hypersensitivity reactions to acetaminofén in children: a study of 25 cases. Allergy 2005; 60: 1174–7.

7. Idoko JA, et al. Angioneurotic oedema following ingestion of acetaminofén. Trans R Soc Trop Med Hyg 1986; 80: 175.

8. Thomas RHM, Munro DD. Fixed drug eruption due to acetaminofén. Br J Dermatol 1986; 115: 357–9.

9. Cohen HA, et al. Fixed drug eruption caused by acetaminophen. Ann Pharmacother 1992; 26: 1596–7.

10. Harris A, Burge SM. Vasculitis in a fixed drug eruption due to acetaminofén. Br J Dermatol 1995; 133: 790-1.

11. Hern S, et al. Bullous fixed drug eruption due to acetaminofén with an unusual immunofluorescence pattern. Br J Dermatol 1998; 139: 1129–31.

12. Halevi A, et al. Toxic epidermal necrolysis associated with acetaminophen ingestion. Ann Pharmacother 2000; 34: 32–4.




EFECTOS ADVERSOS: La codeína tiene mínimos efectos adversos en las dosis orales usuales, sin embargo, la codeína comparte la potencialidad tóxica de los agonistas opiáceos. Grandes dosis de codeína (superiores a 240 mg en 24 horas) pueden originar los efectos indeseables de la morfina incluyendo depresión respiratoria, náuseas, desvanecimiento, somnolencia y estreñimiento. La depresión respiratoria es el riesgo más importante en sobredosis con el uso de opiáceos. En individuos con desórdenes respiratorios preexistentes este efecto puede llegar a amenazar la vida. La naloxona, antagonista de los narcóticos, ha sido empleada exitosamente en la reversión de este efecto adverso. Otros efectos adversos sobre el SNC incluyen desvanecimiento, disturbios visuales, depresión, sedación, nerviosismo y muy raramente delirio e insomnio. Los efectos adversos (no relacionados con el SNC) pueden incluir náusea, vómito constipación, retención urinaria y oliguria en individuos con hipertrofia prostática. Muy rara ocurrencia de pancreatitis. El uso prolongado del fosfato de codeína en altas dosis ha producido dependencia en una pequeña proporción de usuarios. Además, los síntomas de deprivación pueden desarrollarse pero en forma más leve que los presentados con morfina. Los efectos teratogénicos de los opiáceos sobre el feto humano no son completamente conocidos y por ello deben ser evitados en las mujeres embarazadas.

EFECTOS ADVERSOS Y TRATAMIENTO: Los efectos adversos del acetaminofén son poco frecuentes y por lo general leves, aunque se ha informado de reacciones hematológicas ocasionales que incluyen trombocitopenia, leucopenia, pancitopenia, neutropenia y agranulocitosis. Se han descrito casos de agranulocitosis, síndrome de Stevens-Johnson, necrólisis epidérmica tóxica, pustulosis exantematosa aguda generalizada, hepatitis citolítica, las cuales algunas veces pueden llevar a falla hepática aguda. En ocasiones pueden sobrevenir erupciones cutáneas y otras reacciones de hipersensibilidad.

Se han informado algunos casos de hipotensión y taquicardia.

La sobredosis de acetaminofén puede dar lugar a daño hepático grave y en ocasiones necrosis aguda de los túbulos renales. El tratamiento pronto con acetilcisteína o metionina es esencial y se examina en el aparte dedicado a sobredosis.

1. Graham GG, et al. Tolerability of acetaminophen. Drug Safety 2005; 28: 227–40.

— Ocurrencia rara: Pancreatitis (ver Pancreatitis).

— Desórdenes del sistema inmune: Frecuencia no conocida: Shock anafiláctico, angiodema.

En casos aislados, después de la ingesta de acetaminofén, pueden ocurrir reacciones de hipersensibilidad, por ejemplo, náuseas, sudoración, edema angioneurótico, dificultad respiratoria, y caída de la presión arterial.

Carcinogenicidad

En un estudio prospectivo de cohorte1 en el cual participaron más de 64.000 hombres y mujeres entre 50 y 76 años de edad se encontró que el uso del acetaminofén durante más de 4 días a la semana durante más de 4 años se asoció con un aumento del doble en el riesgo de enfermedades malignas de la sangre. Los autores consideraron que se necesitaban otros estudios prospectivos antes de poder hacer alguna recomendación acerca del uso del acetaminofén.

1. Walter RB, et al. Long-term use of acetaminophen, aspirin, and other nonsteroidal anti-inflammatory drugs and risk of hematologic malignancies: results from the prospective vitamins and lifestyle (VITAL) study. J Clin Oncol 2011; 29: 2424–31.

— Efectos en sistema sanguíneo y linfático: Desconocido: Agranulocitosis.

— Efectos sobre el sistema cardiovascular: En grandes estudios de cohorte1,2 se ha demostrado una asociación entre el uso de analgésicos no opioides, incluido el acetaminofén, y un aumento significativo del riesgo de hipertensión en mujeres; otros estudios similares3,4 en hombres han arrojado resultados equívocos pero sugieren un incremento más moderado del riesgo. Con todo, también se ha sugerido5 que la hipertensión puede haber sido causada por el dolor mismo o que es más probable detectarla en los pacientes que toman más acetaminofén debido a una mayor frecuencia de visitas al médico.

1. Dedier J, et al. Nonnarcotic analgesic use and the risk of hypertension in US women. Hypertension 2002; 40: 604–8.

2. Forman JP, et al. Non-narcotic analgesic dose and risk of incident hypertension in US women. Hypertension 2005; 46: 500–507.

3. Kurth T, et al. Analgesic use and risk of subsequent hypertension in apparently healthy men. Arch Intern Med 2005; 165: 1903–9.

4. Forman JP, et al. Frequency of analgesic use and risk of hypertension among men. Arch Intern Med 2007; 167: 394–9.

5. Montgomery B. Does acetaminophen cause hypertension? BMJ 2008; 336: 1190–1.

Efectos sobre el oído: En un estudio en el cual se aplicó un cuestionario a casi 27.000 profesionales de la salud de sexo masculino de 40 años de edad en adelante se examinó la asociación entre la pérdida de la audición y el uso regular de aspirina, Aines y acetaminofén.1 Durante 369.079 personas-años de seguimiento, se informó de 3488 casos de pérdida de la audición; se encontró que el uso regular de analgésicos (definido como 2 o más veces a la semana) se asoció de forma independiente con un aumento del riesgo de pérdida de la audición con los tres tipos de analgésicos. La proporción de riesgo de pérdida de la audición en usuarios regulares de acetaminofén fue de 1,22 en comparación con los que usaban analgésicos con menos frecuencia; el riesgo también aumentó al aumentar la duración del uso. El uso concomitante de más de un tipo de analgésico también tuvo un efecto aditivo sobre el riesgo.

1. Curhan SG, et al. Analgesic use and the risk of hearing loss in men. Am J Med 2010; 123: 231–7.

Efectos sobre los riñones: El abuso o el uso excesivo prolongado de analgésicos, incluido el acetaminofén, pueden producir nefropatía. Ver Sobredosis.

Efectos sobre el metabolismo: El uso de acetaminofén, solo o con otros fármacos (p. ej., flucloxacilina), se ha asociado con acumulación de ácido piroglutámico, lo cual da lugar a la excreción de ácido piroglutámico en la orina (5-oxoprolinuria) y acidosis metabólica con amplia brecha aniónica.1-3

1. Humphreys BD, et al. Acetaminophen-induced anion gap metabolic acidosis and 5-oxoprolinuria (pyroglutamic aciduria) acquired in hospital. Am J Kidney Dis 2005; 46:143–6.

2. Fenves AZ, et al. Increased anion gap metabolic acidosis as a result of 5-oxoproline (pyroglutamic acid): a role for acetaminophen. Clin J Am Soc Nephrol 2006; 1: 441–7.

3. Alados Arboledas FJ, et al. Acidosis piroglutámica asociada a acetaminofén. An Pediatr (Barc) 2007; 67: 582–4.

Efectos sobre el tracto respiratorio: Los resultados de un estudio de casos y controles1 han sugerido que el uso frecuente (diario o semanal) de acetaminofén se puede asociar con asma. Sin embargo, el Comité de Seguridad de Medicamentos (CSM) del Reino Unido ha comentado que los resultados de este estudio no alteran ningún consejo con respecto al uso de acetaminofén y que este sigue siendo un analgésico seguro y efectivo para muchos pacientes incluidos los asmáticos.

Más adelante, otros han encontrado un aumento de la prevalencia de asma2,3 y EPOC2 con el uso frecuente (diario o semanal) de acetaminofén. También se ha sugerido un vínculo entre el uso del acetaminofén en el embarazo y el asma en los niños (ver Embarazo en Precauciones). Sin embargo, en una revisión4 se afirmó que se han producido muy pocos informes reales de asma causada por acetaminofén; además, broncoespasmo no es una característica reconocida de la sobredosis de acetaminofén. Esta revisión concluyó la improbabilidad de un vínculo firme entre el uso del acetaminofén y el asma.

En época más reciente, el análisis de los datos de un cuestionario5 aplicado a 205.487 niños de 6 a 7 años de edad de 31 países sugirió que el uso de acetaminofén en el primer año de vida y más adelante en la infancia se asoció con un aumento del riesgo de asma y también síntomas de rinoconjuntivitis y eczema. En otro estudio de cuestionario6 realizado por el mismo grupo con la participación de 322.959 adolescentes de 13 a 14 años de edad de 50 países, también se encontró que el uso reciente de acetaminofén aumenta el riesgo de asma, rinoconjuntivitis y eczema. No obstante, después de considerar el primer estudio, el CHM del Reino Unido7 expresó preocupaciones por la interpretación de los datos y concluyó que estos no arrojaron evidencia firme de que el uso del acetaminofén en la infancia pueda causar asma; el CHM reiteró que el acetaminofén sigue siendo un analgésico seguro y adecuado para los niños. Además, un pequeño estudio de cohorte8 también encontró que, aunque el uso de acetaminofén en los primeros 2 años de vida aumentó el riesgo crudo de asma en niños de 6 a 7 años de edad, este incremento no se notó después de hecho el ajuste de las infecciones tempranas del tracto respiratorio o cuando el uso del acetaminofén se limitó a infecciones que no eran del tracto respiratorio.

1. Shaheen SO, et al. Frequent acetaminofén use and asthma in adults. Thorax 2000; 55: 266–70.

2. McKeever TM, et al. The association of acetaminophen, aspirin, and ibuprofen with respiratory disease and lung function. Am J Respir Crit Care Med 2005; 171: 966–71.

3. Eneli I, et al. Acetaminophen and the risk of asthma: the epidemiologic and pathophysiologic evidence. Chest 2005; 127: 604–12.

4. Nuttall SL, et al. Does acetaminofén cause asthma? J Clin Pharm Ther 2003; 28: 251–7

5. Beasley R, et al. ISAAC Phase Three Study Group. Association between acetaminofén use in infancy and childhood, and risk of asthma, rhinoconjunctivitis, and eczema in children aged 6-7 years: analysis from Phase Three of the ISAAC programme. Lancet 2008; 372: 1039–48.

6. Beasley RW, et al. ISAAC Phase Three Study Group. Acetaminophen use and risk of asthma, rhinoconjunctivitis, and eczema in adolescents: International Study of Asthma and Allergies in Childhood Phase Three. Am J Respir Crit Care Med 2011; 183: 171–8.

7. MHRA/CHM. Acetaminofen use in infancy: no strong evidence for asthma link. Drug Safety Update 2008; 2 (4): 9. Available at: online (accessed 13/10/09)

8. Lowe AJ, et al. Acetaminofen use in early life and asthma: prospective birth cohort study. Abridged version: BMJ 2010; 341: 713. PubMed Full version: online (accessed 06/05/11)

Hipersensibilidad

Se han presentado reacciones caracterizadas por urticaria, disnea e hipotensión después del uso de acetaminofén en adultos 1-4 y niños.5,6 También se ha informado de angioedema.7

Se han descrito erupciones fijas por fármacos, confirmadas por la repetición del estímulo,8-11 y ha habido casos de necrolisis epidérmica tóxica.12

1. Stricker BHC, et al. Acute hypersensitivity reactions to acetaminofén. BMJ 1985; 291: 938–9.

2. Van Diem L, Grilliat JP. Anaphylactic shock induced by acetaminofén. Eur J Clin Pharmacol 1990; 38: 389–90.

3. Kumar RK, Byard I. Acetaminofen as a cause of anaphylaxis. Hosp Med 1999; 60: 66–7.

4. Bachmeyer C, et al. Acetaminophen (acetaminofén)-induced anaphylactic shock. South Med J 2002; 95: 759–60.

5. Ellis M, et al. Immediate adverse reactions to acetaminophen in children: evaluation of histamine release and spirometry. J Pediatr 1989; 114: 654–6.

6. Bousetta K, et al. Hypersensitivity reactions to acetaminofén in children: a study of 25 cases. Allergy 2005; 60: 1174–7.

7. Idoko JA, et al. Angioneurotic oedema following ingestion of acetaminofén. Trans R Soc Trop Med Hyg 1986; 80: 175.

8. Thomas RHM, Munro DD. Fixed drug eruption due to acetaminofén. Br J Dermatol 1986; 115: 357–9.

9. Cohen HA, et al. Fixed drug eruption caused by acetaminophen. Ann Pharmacother 1992; 26: 1596–7.

10. Harris A, Burge SM. Vasculitis in a fixed drug eruption due to acetaminofén. Br J Dermatol 1995; 133: 790-1.

11. Hern S, et al. Bullous fixed drug eruption due to acetaminofén with an unusual immunofluorescence pattern. Br J Dermatol 1998; 139: 1129–31.

12. Halevi A, et al. Toxic epidermal necrolysis associated with acetaminophen ingestion. Ann Pharmacother 2000; 34: 32–4.




EMBARAZO: El Servicio Nacional de Información sobre Teratología del Reino Unido afirma que el acetaminofén se puede usar en el embarazo, si resulta adecuado. Como un todo, los estudios en animales y los estudios epidemiológicos muestran que el uso terapéutico del acetaminofén durante el embarazo no aumenta el riesgo de un desenlace adverso.1 Un gran estudio prospectivo ha informado que el uso frecuente de acetaminofén (definido como casi todos los días o todos los días) hacia el final del embarazo (20 a 32 semanas de gestación) se puede asociar con un aumento del riesgo de sibilancias persistentes en el bebé2 que pueden persistir hasta la primera infancia;3 el uso al comienzo del embarazo no se asoció con un aumento del riesgo. Varias revisiones y meta-análisis han considerado el vínculo entre el asma y las sibilancias en la primera infancia y la exposición prenatal al acetaminofén;4-6 con todo, aunque algunos consideran que puede haber una relación, otros sostienen que los datos han sido contradictorios y que la evidencia de una asociación causal no es concluyente (ver Efectos sobre el tracto respiratorio). Además, los autores del estudio original2 insistieron en que el número de mujeres embarazadas que tomaron dosis frecuentes fue muy reducido y recomendaron que el acetaminofén tomado de forma infrecuente debería seguir siendo el analgésico de elección en el embarazo.

1. Scialli AR, et al. A review of the literature on the effects of acetaminophen on pregnancy outcome. Reprod Toxicol 2010; 30: 495–507. PubMed

2. Shaheen SO, et al. Acetaminofen use in pregnancy and wheezing in early childhood. Thorax 2002; 57: 958–63. PubMed

3. Shaheen SO, et al. Prenatal acetaminofén exposure and risk of asthma and elevated immunoglobulin E in childhood. Clin Exp Allergy 2005; 35: 18–25. PubMed

4. Scialli AR, et al. Childhood asthma and use during pregnancy of acetaminophen: a critical review. Reprod Toxicol 2010; 30: 508–19. PubMed

5. Etminan M, et al. Acetaminophen use and the risk of asthma in children and adults: a systematic review and metaanalysis. Chest 2009; 136: 1316–23. PubMed

6. Eyers S, et al. Acetaminofen in pregnancy and the risk of wheezing in offspring: a systematic review and meta-analysis. Clin Exp Allergy 2011; 41: 482–9. PubMed

No hay indicios de una conexión entre la aparición de malformaciones en recién nacidos y el uso de acetaminofén, en el rango de dosis recomendada, durante los primeros cuatro meses de embarazo. Durante el embarazo, sin embargo, la paciente sólo deberá utilizar acetaminofén, después de la evaluación de los posibles riesgos y beneficios por parte del médico considerando que este medicamento muchas puede estar asociado en dosis fija a otras sustancias (Ver Advertencias y contraindicaciones de las otras sustancias en caso de ser necesario).

LACTANCIA: No se han observado efectos adversos en bebés alimentados con leche materna cuyas madres estaban recibiendo acetaminofén y la última directriz disponible de la American Academy of Pediatrics consideró1 que por tal razón el medicamento suele ser compatible con la lactancia. La BNF 61 también considera que la cantidad de acetaminofén que se distribuye a la leche materna es demasiado pequeña para ser nociva para un bebé amamantado. Los estudios de farmacocinética en 12 madres lactantes a las que se les dio una dosis única de acetaminofén mostraron que los picos de concentración de acetaminofén en la leche materna de 10 a 15 microgramos/mL se alcanzaron en 1 a 2 horas. Las concentraciones plasmáticas fueron determinadas en 2 madres; se informó un cociente de leche materna a plasma de alrededor de1.2 Otros estudios han informado de hallazgos similares.3,4

1. American Academy of Pediatrics. The transfer of drugs and other chemicals into human milk. Pediatrics 2001; 108: 776–89. PubMed [Retired May 2010] Correction. ibid.; 1029. Also available at: online (accessed 19/10/06)

2. Berlin CM, et al. Disposition of acetaminophen in milk, saliva, and plasma of lactating women. Pediatr Pharmacol 1980; 1: 135–41. PubMed

3. Hurden EL, et al. Excretion of acetaminofén in human breast milk. Arch Dis Child 1980; 55: 969–72.

4. Bitzén P-O, et al. Excretion of acetaminofén in human breast milk. Eur J Clin Pharmacol 1981; 20: 123–5. PubMed

Deterioro de la función renal: Se recomienda tener precaución cuando se da acetaminofén a los pacientes que tienen deterioro de la función renal. Las concentraciones plasmáticas de acetaminofén y sus conjugados glucurónido y sulfato están aumentadas en pacientes que tienen insuficiencia renal moderada y en pacientes en diálisis.1-3 Se ha sugerido que el acetaminofén mismo puede ser regenerado a partir de estos metabolitos.1,2

Hay datos contradictorios sobre si los conjugados del acetaminofén se acumulan en pacientes que tienen deterioro de la función renal que reciben múltiples dosis.2,3

1. Prescott LF, et al. Acetaminofen disposition and metabolite kinetics in patients with chronic renal failure. Eur J Clin Pharmacol 1989; 36: 291–7.

2. Martin U, et al. The disposition of acetaminofén and the accumulation of its glucuronide and sulphate conjugates during multiple dosing in patients with chronic renal failure. Eur J Clin Pharmacol 1991; 41: 43–6.

3. Martin U, et al. The disposition of acetaminofén and its conjugates during multiple dosing in patients with end-stage renal failure maintained on haemodialysis. Eur J Clin Pharmacol 1993; 45: 141–5.

LACTANCIA Y EMBARAZO: La codeína pude causar depresión respiratoria y síndrome de en neonatos nacidos de madres que durante el tercer trimestre del embarazo consumieron codeína. Por esta razón como una medida de precaución el uso se WINADEINE F y WINADEINE se debe evitar la administración durante el tercer trimestre del embarazo y durante el parto. Ver Precauciones y advertencias puntuales para acetaminofén en la sección específica.

La codeína se excreta en la leche materna es parcialmente metabolizada por el citocromo P4502D6 (CYP2D6) en morfina, la cual se excreta en la leche materna. Si las pacientes son metabolizadores ultrarápidos niveles mayores de morfina en la leche materna pueden estar presentes. Esto puede resultar en síntomas de toxicidad por opioides tanto en la mama como en el niño amamantado. Eventos adversos que amenacen la vida o muerte neonatal pueden ocurrir aún a dosis terapéuticas. WINADEINE F y WINADEINE están contraindicados en la lactancia, Ver Precauciones y advertencias puntuales para acetaminofén en la sección específica.




EMBARAZO: El Servicio Nacional de Información sobre Teratología del Reino Unido afirma que el acetaminofén se puede usar en el embarazo, si resulta adecuado. Como un todo, los estudios en animales y los estudios epidemiológicos muestran que el uso terapéutico del acetaminofén durante el embarazo no aumenta el riesgo de un desenlace adverso.1 Un gran estudio prospectivo ha informado que el uso frecuente de acetaminofén (definido como casi todos los días o todos los días) hacia el final del embarazo (20 a 32 semanas de gestación) se puede asociar con un aumento del riesgo de sibilancias persistentes en el bebé2 que pueden persistir hasta la primera infancia;3 el uso al comienzo del embarazo no se asoció con un aumento del riesgo. Varias revisiones y meta-análisis han considerado el vínculo entre el asma y las sibilancias en la primera infancia y la exposición prenatal al acetaminofén;4-6 con todo, aunque algunos consideran que puede haber una relación, otros sostienen que los datos han sido contradictorios y que la evidencia de una asociación causal no es concluyente (ver Efectos sobre el tracto respiratorio). Además, los autores del estudio original2 insistieron en que el número de mujeres embarazadas que tomaron dosis frecuentes fue muy reducido y recomendaron que el acetaminofén tomado de forma infrecuente debería seguir siendo el analgésico de elección en el embarazo.

1. Scialli AR, et al. A review of the literature on the effects of acetaminophen on pregnancy outcome. Reprod Toxicol 2010; 30: 495–507. PubMed

2. Shaheen SO, et al. Acetaminofen use in pregnancy and wheezing in early childhood. Thorax 2002; 57: 958–63. PubMed

3. Shaheen SO, et al. Prenatal acetaminofén exposure and risk of asthma and elevated immunoglobulin E in childhood. Clin Exp Allergy 2005; 35: 18–25. PubMed

4. Scialli AR, et al. Childhood asthma and use during pregnancy of acetaminophen: a critical review. Reprod Toxicol 2010; 30: 508–19. PubMed

5. Etminan M, et al. Acetaminophen use and the risk of asthma in children and adults: a systematic review and metaanalysis. Chest 2009; 136: 1316–23. PubMed

6. Eyers S, et al. Acetaminofen in pregnancy and the risk of wheezing in offspring: a systematic review and meta-analysis. Clin Exp Allergy 2011; 41: 482–9. PubMed

No hay indicios de una conexión entre la aparición de malformaciones en recién nacidos y el uso de acetaminofén, en el rango de dosis recomendada, durante los primeros cuatro meses de embarazo. Durante el embarazo, sin embargo, la paciente sólo deberá utilizar acetaminofén, después de la evaluación de los posibles riesgos y beneficios por parte del médico considerando que este medicamento muchas puede estar asociado en dosis fija a otras sustancias (Ver Advertencias y contraindicaciones de las otras sustancias en caso de ser necesario).

LACTANCIA: No se han observado efectos adversos en bebés alimentados con leche materna cuyas madres estaban recibiendo acetaminofén y la última directriz disponible de la American Academy of Pediatrics consideró1 que por tal razón el medicamento suele ser compatible con la lactancia. La BNF 61 también considera que la cantidad de acetaminofén que se distribuye a la leche materna es demasiado pequeña para ser nociva para un bebé amamantado. Los estudios de farmacocinética en 12 madres lactantes a las que se les dio una dosis única de acetaminofén mostraron que los picos de concentración de acetaminofén en la leche materna de 10 a 15 microgramos/mL se alcanzaron en 1 a 2 horas. Las concentraciones plasmáticas fueron determinadas en 2 madres; se informó un cociente de leche materna a plasma de alrededor de1.2 Otros estudios han informado de hallazgos similares.3,4

1. American Academy of Pediatrics. The transfer of drugs and other chemicals into human milk. Pediatrics 2001; 108: 776–89. PubMed [Retired May 2010] Correction. ibid.; 1029. Also available at: online (accessed 19/10/06)

2. Berlin CM, et al. Disposition of acetaminophen in milk, saliva, and plasma of lactating women. Pediatr Pharmacol 1980; 1: 135–41. PubMed

3. Hurden EL, et al. Excretion of acetaminofén in human breast milk. Arch Dis Child 1980; 55: 969–72.

4. Bitzén P-O, et al. Excretion of acetaminofén in human breast milk. Eur J Clin Pharmacol 1981; 20: 123–5. PubMed

Deterioro de la función renal: Se recomienda tener precaución cuando se da acetaminofén a los pacientes que tienen deterioro de la función renal. Las concentraciones plasmáticas de acetaminofén y sus conjugados glucurónido y sulfato están aumentadas en pacientes que tienen insuficiencia renal moderada y en pacientes en diálisis.1-3 Se ha sugerido que el acetaminofén mismo puede ser regenerado a partir de estos metabolitos.1,2

Hay datos contradictorios sobre si los conjugados del acetaminofén se acumulan en pacientes que tienen deterioro de la función renal que reciben múltiples dosis.2,3

1. Prescott LF, et al. Acetaminofen disposition and metabolite kinetics in patients with chronic renal failure. Eur J Clin Pharmacol 1989; 36: 291–7.

2. Martin U, et al. The disposition of acetaminofén and the accumulation of its glucuronide and sulphate conjugates during multiple dosing in patients with chronic renal failure. Eur J Clin Pharmacol 1991; 41: 43–6.

3. Martin U, et al. The disposition of acetaminofén and its conjugates during multiple dosing in patients with end-stage renal failure maintained on haemodialysis. Eur J Clin Pharmacol 1993; 45: 141–5.

LACTANCIA Y EMBARAZO: La codeína pude causar depresión respiratoria y síndrome de en neonatos nacidos de madres que durante el tercer trimestre del embarazo consumieron codeína. Por esta razón como una medida de precaución el uso se WINADEINE F y WINADEINE se debe evitar la administración durante el tercer trimestre del embarazo y durante el parto. Ver Precauciones y advertencias puntuales para acetaminofén en la sección específica.

La codeína se excreta en la leche materna es parcialmente metabolizada por el citocromo P4502D6 (CYP2D6) en morfina, la cual se excreta en la leche materna. Si las pacientes son metabolizadores ultrarápidos niveles mayores de morfina en la leche materna pueden estar presentes. Esto puede resultar en síntomas de toxicidad por opioides tanto en la mama como en el niño amamantado. Eventos adversos que amenacen la vida o muerte neonatal pueden ocurrir aún a dosis terapéuticas. WINADEINE F y WINADEINE están contraindicados en la lactancia, Ver Precauciones y advertencias puntuales para acetaminofén en la sección específica.




EMBARAZO: El Servicio Nacional de Información sobre Teratología del Reino Unido afirma que el acetaminofén se puede usar en el embarazo, si resulta adecuado. Como un todo, los estudios en animales y los estudios epidemiológicos muestran que el uso terapéutico del acetaminofén durante el embarazo no aumenta el riesgo de un desenlace adverso.1 Un gran estudio prospectivo ha informado que el uso frecuente de acetaminofén (definido como casi todos los días o todos los días) hacia el final del embarazo (20 a 32 semanas de gestación) se puede asociar con un aumento del riesgo de sibilancias persistentes en el bebé2 que pueden persistir hasta la primera infancia;3 el uso al comienzo del embarazo no se asoció con un aumento del riesgo. Varias revisiones y meta-análisis han considerado el vínculo entre el asma y las sibilancias en la primera infancia y la exposición prenatal al acetaminofén;4-6 con todo, aunque algunos consideran que puede haber una relación, otros sostienen que los datos han sido contradictorios y que la evidencia de una asociación causal no es concluyente (ver Efectos sobre el tracto respiratorio). Además, los autores del estudio original2 insistieron en que el número de mujeres embarazadas que tomaron dosis frecuentes fue muy reducido y recomendaron que el acetaminofén tomado de forma infrecuente debería seguir siendo el analgésico de elección en el embarazo.

1. Scialli AR, et al. A review of the literature on the effects of acetaminophen on pregnancy outcome. Reprod Toxicol 2010; 30: 495–507. PubMed

2. Shaheen SO, et al. Acetaminofen use in pregnancy and wheezing in early childhood. Thorax 2002; 57: 958–63. PubMed

3. Shaheen SO, et al. Prenatal acetaminofén exposure and risk of asthma and elevated immunoglobulin E in childhood. Clin Exp Allergy 2005; 35: 18–25. PubMed

4. Scialli AR, et al. Childhood asthma and use during pregnancy of acetaminophen: a critical review. Reprod Toxicol 2010; 30: 508–19. PubMed

5. Etminan M, et al. Acetaminophen use and the risk of asthma in children and adults: a systematic review and metaanalysis. Chest 2009; 136: 1316–23. PubMed

6. Eyers S, et al. Acetaminofen in pregnancy and the risk of wheezing in offspring: a systematic review and meta-analysis. Clin Exp Allergy 2011; 41: 482–9. PubMed

No hay indicios de una conexión entre la aparición de malformaciones en recién nacidos y el uso de acetaminofén, en el rango de dosis recomendada, durante los primeros cuatro meses de embarazo. Durante el embarazo, sin embargo, la paciente sólo deberá utilizar acetaminofén, después de la evaluación de los posibles riesgos y beneficios por parte del médico considerando que este medicamento muchas puede estar asociado en dosis fija a otras sustancias (Ver Advertencias y contraindicaciones de las otras sustancias en caso de ser necesario).

LACTANCIA: No se han observado efectos adversos en bebés alimentados con leche materna cuyas madres estaban recibiendo acetaminofén y la última directriz disponible de la American Academy of Pediatrics consideró1 que por tal razón el medicamento suele ser compatible con la lactancia. La BNF 61 también considera que la cantidad de acetaminofén que se distribuye a la leche materna es demasiado pequeña para ser nociva para un bebé amamantado. Los estudios de farmacocinética en 12 madres lactantes a las que se les dio una dosis única de acetaminofén mostraron que los picos de concentración de acetaminofén en la leche materna de 10 a 15 microgramos/mL se alcanzaron en 1 a 2 horas. Las concentraciones plasmáticas fueron determinadas en 2 madres; se informó un cociente de leche materna a plasma de alrededor de1.2 Otros estudios han informado de hallazgos similares.3,4

1. American Academy of Pediatrics. The transfer of drugs and other chemicals into human milk. Pediatrics 2001; 108: 776–89. PubMed [Retired May 2010] Correction. ibid.; 1029. Also available at: online (accessed 19/10/06)

2. Berlin CM, et al. Disposition of acetaminophen in milk, saliva, and plasma of lactating women. Pediatr Pharmacol 1980; 1: 135–41. PubMed

3. Hurden EL, et al. Excretion of acetaminofén in human breast milk. Arch Dis Child 1980; 55: 969–72.

4. Bitzén P-O, et al. Excretion of acetaminofén in human breast milk. Eur J Clin Pharmacol 1981; 20: 123–5. PubMed

Deterioro de la función renal: Se recomienda tener precaución cuando se da acetaminofén a los pacientes que tienen deterioro de la función renal. Las concentraciones plasmáticas de acetaminofén y sus conjugados glucurónido y sulfato están aumentadas en pacientes que tienen insuficiencia renal moderada y en pacientes en diálisis.1-3 Se ha sugerido que el acetaminofén mismo puede ser regenerado a partir de estos metabolitos.1,2

Hay datos contradictorios sobre si los conjugados del acetaminofén se acumulan en pacientes que tienen deterioro de la función renal que reciben múltiples dosis.2,3

1. Prescott LF, et al. Acetaminofen disposition and metabolite kinetics in patients with chronic renal failure. Eur J Clin Pharmacol 1989; 36: 291–7.

2. Martin U, et al. The disposition of acetaminofén and the accumulation of its glucuronide and sulphate conjugates during multiple dosing in patients with chronic renal failure. Eur J Clin Pharmacol 1991; 41: 43–6.

3. Martin U, et al. The disposition of acetaminofén and its conjugates during multiple dosing in patients with end-stage renal failure maintained on haemodialysis. Eur J Clin Pharmacol 1993; 45: 141–5.

LACTANCIA Y EMBARAZO: La codeína pude causar depresión respiratoria y síndrome de en neonatos nacidos de madres que durante el tercer trimestre del embarazo consumieron codeína. Por esta razón como una medida de precaución el uso se WINADEINE F y WINADEINE se debe evitar la administración durante el tercer trimestre del embarazo y durante el parto. Ver Precauciones y advertencias puntuales para acetaminofén en la sección específica.

La codeína se excreta en la leche materna es parcialmente metabolizada por el citocromo P4502D6 (CYP2D6) en morfina, la cual se excreta en la leche materna. Si las pacientes son metabolizadores ultrarápidos niveles mayores de morfina en la leche materna pueden estar presentes. Esto puede resultar en síntomas de toxicidad por opioides tanto en la mama como en el niño amamantado. Eventos adversos que amenacen la vida o muerte neonatal pueden ocurrir aún a dosis terapéuticas. WINADEINE F y WINADEINE están contraindicados en la lactancia, Ver Precauciones y advertencias puntuales para acetaminofén en la sección específica.




INDICACIONES: Analgésico indicado en el manejo del dolor moderado a severo, de trastornos dolorosos tales como cefalea, dismenorrea, procesos de dolor musculoesquelético, mialgias, neuralgias y coadyuvante en el manejo del dolor por cáncer, entre otros. Ejerce acción antipirética.




INFORMACIÓN DE FOSFATO DE CODEÍNA

El fosfato de codeína es un derivado opiáceo que se emplea como analgésico, comúnmente en combinación con analgésicos no opiáceos, tales como el acetaminofén. Los agonistas opiáceos ejercen su principal efecto farmacológico en el sistema nervioso central (SNC). El medicamento interactúa como un agonista ligándose a un receptor específico en el SNC.




INTERACCIONES: El riesgo de toxicidad del acetaminofén puede estar aumentado en los pacientes que reciben otros fármacos potencialmente hepatotóxicos o fármacos que inducen las enzimas microsomales del hígado. La absorción de acetaminofén puede resultar acelerada por fármacos como la metoclopramida. La excreción se puede afectar y las concentraciones plasmáticas se pueden alterar cuando se da con probenecid. La colestiramina reduce la absorción del acetaminofén si se da dentro de la hora siguiente al acetaminofén.

1.Toes MJ, et al. Drug interactions with acetaminofén. Am J Ther 2005; 12: 56–66.

Cuando se administra, durante o en las primeras semanas después de una terapia con medicamentos que conducen a la inducción de enzimas en el hígado, por ejemplo, algunos hipnóticos, antiepilépticos (incluyendo fenobarbital, fenitoína y carbamazepina) y rifampicina, acetaminofén en dosis que en circunstancias normales sería inofensivo puede causar daño hepático. Lo mismo se aplica al abuso de alcohol.

El acetaminofén puede disminuir considerablemente la excreción de cloranfenicol, lo que implica el riesgo de aumento de la toxicidad.

Cuando acetaminofén comprimidos se toman después de una comida, el inicio de la acción puede ser retrasado.

La ingesta simultánea de sustancias que retrasan el vaciamiento gástrico, tales como propantelina, pueden disminuir la absorción de acetaminofén, lo que retrasa su inicio de acción. A la inversa, los fármacos que aceleran el vaciamiento gástrico, tales como metoclopramida, pueden acelerar la absorción de acetaminofén y su inicio de acción.

Antibacterianos: Las concentraciones plasmáticas de acetaminofén consideradas como indicación para el tratamiento con antídoto (ver Sobredosis) deberán reducirse a la mitad en pacientes que reciben medicamentos inductores de las enzimas como la rifampicina. Se ha informado de hepatotoxicidad grave a dosis terapéuticas o sobredosis moderadas de acetaminofén en pacientes que reciben isoniacida, sola1-3 o con otros fármacos para la tuberculosis.4.

Se da información sobre los efectos metabólicos del acetaminofén cuando se da con flucloxacilina, Ver Efectos adversos y Precauciones de la flucloxacilina.

1. Murphy R, et al. Severe acetaminophen toxicity in a patient receiving isoniazid. Ann Intern Med 1990; 113: 799–800.

2. Moulding TS, et al. Acetaminophen, isoniazid, and hepatic toxicity. Ann Intern Med 1991; 114: 431.

3. Crippin JS. Acetaminophen hepatotoxicity: potentiation by isoniazid. Am J Gastroenterol 1993; 88: 590–2.

4. Nolan CM, et al. Hepatotoxicity associated with acetaminophen usage in patients receiving multiple drug therapy for tuberculosis. Chest 1994; 105: 408–11.

Anticoagulantes: El acetaminofén puede aumentar el riesgo de sangrado en pacientes que toman warfarina derivados de la cumarina y de otro tipo, sobre todo si se toma el acetaminofén en dosis altas o durante varios días. Los pacientes que toman acetaminofén y derivados de la cumarina deben ser monitorizados para la coagulación apropiada y complicaciones hemorrágicas.

Antiepilépticos: Las concentraciones plasmáticas de acetaminofén consideradas como indicación para el tratamiento con antídoto (ver Sobredosis) deberán reducirse a la mitad en pacientes que reciben medicamentos inductores de las enzimas como carbamazepina, fenobarbital, fenitoína, o primidona.

Antivirales: La administración de acetaminofén concurrentemente con zidovudina (AZT) aumenta la tendencia a desarrollar neutropenia. Excepto bajo recomendación médica, la administración concomitante de acetaminofén y zidovudina debe ser evitada.

La información sobre los efectos adversos hepáticos que se asocian con el uso del acetaminofén con fármacos antivirales, se describen a continuación:

Tres pacientes tuvieron incrementos en los valores de enzimas hepáticas cuando se administró acetaminofén 1 g dos o tres veces al día en los mismos tres días a la semana con el interferón alfa, a la vez recibieron vinblastina cada tres semanas.1 También se ha encontrado que el acetaminofén aumenta el efecto antiviral del interferón alfa en pacientes sanos.2

(Última revisión 2010-09-01; última modificación 2010-04-08)

1. Kellokumpu-Lehtinen P, et al. Hepatotoxicity of acetaminofén in combination with interferon and vinblastine. Lancet 1989; i: 1143. PubMed

2. Hendrix CW, et al. Modulation of a-interferon's antiviral and clinical effects by aspirin, acetaminophen, and prednisone in healthy volunteers. Antiviral Res 1995; 28: 121–31. PubMed

Se ha presentado hepatotoxicidad grave después del uso de acetaminofén en pacientes que tomaban zidovudina y co-trimoxazole.3 Sin embargo, ni los estudios a corto4, ni a largo plazo5-(este último también en un paciente individual) han demostrado alteraciones de la eliminación de zidovudina en pacientes que toman zidovudina y acetaminofén.

(Última revisión 2011-08-23; última modificación 2006-06-07)

3. Shriner K, Goetz MB. Severe hepatotoxicity in a patient receiving both acetaminophen and zidovudine. Am J Med 1992; 93: 94–6. PubMed

4. Sattler FR, et al. Acetaminophen does not impair clearance of zidovudine. Ann Intern Med 1991; 114: 937–40. PubMed

5. Burger DM, et al. Pharmacokinetics of zidovudine and acetaminophen in a patient on chronic acetaminophen therapy. Ann Pharmacother 1994; 28: 327–30. PubMed

Probenecid: El tratamiento previo con probenecid puede reducir la depuración del acetaminofén y aumentar su vida media plasmática.1 Aunque la excreción urinaria de los conjugados sulfato y glucurónido del acetaminofén está reducida, la del acetaminofén no sufre cambios.

1. Kamali F. The effect of probenecid on acetaminofén metabolism and pharmacokinetics. Eur J Clin Pharmacol 1993; 45: 551–3.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS: La codeína potencia los efectos depresivos centrales de los depresores del SNC incluyendo el alcohol. Ver Sobredosis con acetaminofén.




INTERACCIONES: El riesgo de toxicidad del acetaminofén puede estar aumentado en los pacientes que reciben otros fármacos potencialmente hepatotóxicos o fármacos que inducen las enzimas microsomales del hígado. La absorción de acetaminofén puede resultar acelerada por fármacos como la metoclopramida. La excreción se puede afectar y las concentraciones plasmáticas se pueden alterar cuando se da con probenecid. La colestiramina reduce la absorción del acetaminofén si se da dentro de la hora siguiente al acetaminofén.

1.Toes MJ, et al. Drug interactions with acetaminofén. Am J Ther 2005; 12: 56–66.

Cuando se administra, durante o en las primeras semanas después de una terapia con medicamentos que conducen a la inducción de enzimas en el hígado, por ejemplo, algunos hipnóticos, antiepilépticos (incluyendo fenobarbital, fenitoína y carbamazepina) y rifampicina, acetaminofén en dosis que en circunstancias normales sería inofensivo puede causar daño hepático. Lo mismo se aplica al abuso de alcohol.

El acetaminofén puede disminuir considerablemente la excreción de cloranfenicol, lo que implica el riesgo de aumento de la toxicidad.

Cuando acetaminofén comprimidos se toman después de una comida, el inicio de la acción puede ser retrasado.

La ingesta simultánea de sustancias que retrasan el vaciamiento gástrico, tales como propantelina, pueden disminuir la absorción de acetaminofén, lo que retrasa su inicio de acción. A la inversa, los fármacos que aceleran el vaciamiento gástrico, tales como metoclopramida, pueden acelerar la absorción de acetaminofén y su inicio de acción.

Antibacterianos: Las concentraciones plasmáticas de acetaminofén consideradas como indicación para el tratamiento con antídoto (ver Sobredosis) deberán reducirse a la mitad en pacientes que reciben medicamentos inductores de las enzimas como la rifampicina. Se ha informado de hepatotoxicidad grave a dosis terapéuticas o sobredosis moderadas de acetaminofén en pacientes que reciben isoniacida, sola1-3 o con otros fármacos para la tuberculosis.4.

Se da información sobre los efectos metabólicos del acetaminofén cuando se da con flucloxacilina, Ver Efectos adversos y Precauciones de la flucloxacilina.

1. Murphy R, et al. Severe acetaminophen toxicity in a patient receiving isoniazid. Ann Intern Med 1990; 113: 799–800.

2. Moulding TS, et al. Acetaminophen, isoniazid, and hepatic toxicity. Ann Intern Med 1991; 114: 431.

3. Crippin JS. Acetaminophen hepatotoxicity: potentiation by isoniazid. Am J Gastroenterol 1993; 88: 590–2.

4. Nolan CM, et al. Hepatotoxicity associated with acetaminophen usage in patients receiving multiple drug therapy for tuberculosis. Chest 1994; 105: 408–11.

Anticoagulantes: El acetaminofén puede aumentar el riesgo de sangrado en pacientes que toman warfarina derivados de la cumarina y de otro tipo, sobre todo si se toma el acetaminofén en dosis altas o durante varios días. Los pacientes que toman acetaminofén y derivados de la cumarina deben ser monitorizados para la coagulación apropiada y complicaciones hemorrágicas.

Antiepilépticos: Las concentraciones plasmáticas de acetaminofén consideradas como indicación para el tratamiento con antídoto (ver Sobredosis) deberán reducirse a la mitad en pacientes que reciben medicamentos inductores de las enzimas como carbamazepina, fenobarbital, fenitoína, o primidona.

Antivirales: La administración de acetaminofén concurrentemente con zidovudina (AZT) aumenta la tendencia a desarrollar neutropenia. Excepto bajo recomendación médica, la administración concomitante de acetaminofén y zidovudina debe ser evitada.

La información sobre los efectos adversos hepáticos que se asocian con el uso del acetaminofén con fármacos antivirales, se describen a continuación:

Tres pacientes tuvieron incrementos en los valores de enzimas hepáticas cuando se administró acetaminofén 1 g dos o tres veces al día en los mismos tres días a la semana con el interferón alfa, a la vez recibieron vinblastina cada tres semanas.1 También se ha encontrado que el acetaminofén aumenta el efecto antiviral del interferón alfa en pacientes sanos.2

(Última revisión 2010-09-01; última modificación 2010-04-08)

1. Kellokumpu-Lehtinen P, et al. Hepatotoxicity of acetaminofén in combination with interferon and vinblastine. Lancet 1989; i: 1143. PubMed

2. Hendrix CW, et al. Modulation of a-interferon's antiviral and clinical effects by aspirin, acetaminophen, and prednisone in healthy volunteers. Antiviral Res 1995; 28: 121–31. PubMed

Se ha presentado hepatotoxicidad grave después del uso de acetaminofén en pacientes que tomaban zidovudina y co-trimoxazole.3 Sin embargo, ni los estudios a corto4, ni a largo plazo5-(este último también en un paciente individual) han demostrado alteraciones de la eliminación de zidovudina en pacientes que toman zidovudina y acetaminofén.

(Última revisión 2011-08-23; última modificación 2006-06-07)

3. Shriner K, Goetz MB. Severe hepatotoxicity in a patient receiving both acetaminophen and zidovudine. Am J Med 1992; 93: 94–6. PubMed

4. Sattler FR, et al. Acetaminophen does not impair clearance of zidovudine. Ann Intern Med 1991; 114: 937–40. PubMed

5. Burger DM, et al. Pharmacokinetics of zidovudine and acetaminophen in a patient on chronic acetaminophen therapy. Ann Pharmacother 1994; 28: 327–30. PubMed

Probenecid: El tratamiento previo con probenecid puede reducir la depuración del acetaminofén y aumentar su vida media plasmática.1 Aunque la excreción urinaria de los conjugados sulfato y glucurónido del acetaminofén está reducida, la del acetaminofén no sufre cambios.

1. Kamali F. The effect of probenecid on acetaminofén metabolism and pharmacokinetics. Eur J Clin Pharmacol 1993; 45: 551–3.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS: La codeína potencia los efectos depresivos centrales de los depresores del SNC incluyendo el alcohol. Ver Sobredosis con acetaminofén.




ADVERTENCIAS: El acetaminofén no debe tomarse durante periodos prolongados de tiempo o en dosis mayores, sin consultar a un médico u odontólogo.

Si hay alguna sospecha, aunque modesta, de una sobredosis de acetaminofén, un médico debe ser contactado inmediatamente.

PRECAUCIONES: El acetaminofén deberá darse con cuidado a pacientes que tienen deterioro de la función hepática o renal; el British National Formulary (BNF) 61 recomienda evitar las dosis grandes en pacientes que tienen deterioro de la función hepática. También deberá darse con cuidado a los pacientes que tienen dependencia de alcohol, malnutrición crónica, o deshidratación. Puede ocurrir hepatoxicidad con el acetaminofén aun en dosis terapéuticas, después de periodos cortos de tratamiento y en pacientes con enfermedad hepática pre-existente (ver Eventos adversos). Ver Interacciones.




ADVERTENCIAS: El acetaminofén no debe tomarse durante periodos prolongados de tiempo o en dosis mayores, sin consultar a un médico u odontólogo.

Si hay alguna sospecha, aunque modesta, de una sobredosis de acetaminofén, un médico debe ser contactado inmediatamente.

PRECAUCIONES: El acetaminofén deberá darse con cuidado a pacientes que tienen deterioro de la función hepática o renal; el British National Formulary (BNF) 61 recomienda evitar las dosis grandes en pacientes que tienen deterioro de la función hepática. También deberá darse con cuidado a los pacientes que tienen dependencia de alcohol, malnutrición crónica, o deshidratación. Puede ocurrir hepatoxicidad con el acetaminofén aun en dosis terapéuticas, después de periodos cortos de tratamiento y en pacientes con enfermedad hepática pre-existente (ver Eventos adversos). Ver Interacciones.




PRESENTACIÓN

WINADEINE® F, cajas por 10 y 30 tabletas (Reg. San. No. INVIMA 2005M-002615 R1). WINADEINE® caja por 10 y 100 tabletas (Reg. San. No. INVIMA 2008 M-009469-R2).




FARMACOCINÉTICA: El acetaminofén se absorbe fácilmente del tracto gastrointestinal y las concentraciones plasmáticas máximas se alcanzan alrededor de 10 a 60 minutos después de las dosis orales. El acetaminofén se distribuye dentro de la mayoría de los tejidos corporales. Atraviesa la barrera placentaria y está presente en la leche materna. La unión a las proteínas plasmáticas es muy baja en las concentraciones terapéuticas usuales pero aumenta al aumentar las concentraciones. La vida media de eliminación del acetaminofén varía de alrededor de 1 a 3 horas.

El acetaminofén es metabolizado principalmente en el hígado y se excreta por la orina en principio en la forma de conjugados glucurónido y sulfato. Menos de 5% se excreta como acetaminofén sin modificar. Un metabolito hidroxilado menor (N-acetil-p-benzoquinoneimina), suele producirse en cantidades muy pequeñas por las isoenzimas del citocromo P450 (sobre todo CYP2E1 y CYP3A4) en el hígado y el riñón. Por lo general se detoxifica por conjugación con glutatión pero se puede acumular después de las sobredosis de acetaminofén y causar daño tisular.

1. van der Marel CD, et al. Acetaminofen and metabolite pharmacokinetics in infants. Eur J Clin Pharmacol 2003; 59: 243–51.

2. Gregoire N, et al. Safety and pharmacokinetics of acetaminofén following intravenous administration of 5 g during the first 24 h with a 2-g starting dose. Clin Pharmacol Ther 2007; 81: 401–5.

3. Kumpulainen E, et al. Acetaminofen (acetaminophen) penetrates readily into the cerebrospinal fluid of children after intravenous administration. Pediatrics 2007; 119: 766–71.

4. Palmer GM, et al. I.V. acetaminophen pharmacokinetics in neonates after multiple doses. Br J Anaesth 2008; 101: 523–30.

5. Liukas A, et al. Pharmacokinetics of intravenous acetaminofén in elderly patients. Clin Pharmacokinet 2011; 50: 121–9.

Absorción: La absorción de acetaminofén fue lenta e incompleta en sujetos vegetarianos comparados con sujetos no vegetarianos.1

1. Prescott LF, et al. Impaired absorption of acetaminofén in vegetarians. Br J Clin Pharmacol 1993; 36: 237–40.




SOBREDOSIS

(Última modificación: 24-Nov-2011):

La sobredosis oral aguda con acetaminofén, ya sea accidental o deliberada, es relativamente frecuente y puede ser sumamente grave a causa del estrecho margen entre las dosis terapéuticas y tóxicas. Los adultos que toman dosis tan bajas como 10 a 15 g de acetaminofén en el curso de 24 horas pueden sufrir una necrosis hepatocelular grave y, con menos frecuencia, necrosis tubular renal. La hepatotoxicidad inducida por acetaminofén es una de las causas principales de insuficiencia hepática aguda en los países occidentales. La necrosis hepatocelular puede progresar a coma de origen hepático y puede ser fatal. Los pacientes deben ser considerados en riesgo de daño hepático grave si han ingerido más de 150 mg/kg de acetaminofén o 12 g o más en total, el más pequeño de los dos. El riesgo de toxicidad grave después de sobredosis aguda de acetaminofén parece ser menor en niños que en adultos a dosis comparables; sin embargo, el uso crónico de dosis supraterapéuticas en niños ha dado lugar a sobredosis no intencionales y hepatotoxicidad grave.1,2

Los pacientes que reciben medicamentos inductores de las enzimas o los que tienen antecedentes de abuso de alcohol corren un alto riesgo de daño hepático, al igual que los pacientes que sufren de malnutrición como los que padecen anorexia, sida o fibrosis cística. Los que no han ingerido alimento durante unos pocos días o los que tienen bajo peso corporal3 también están predispuestos a la hepatotoxicidad. Estos pacientes de alto riesgo pueden presentar hepatotoxicidad con una dosis tan baja como de 75 mg/kg de acetaminofén (equivalente a alrededor de 5 g en un paciente que pesa 70 kg) ingerida en el curso de 24 horas.

Los signos incipientes de una sobredosis (muy frecuentemente náuseas, vómito, anorexia palidez y dolor abdominal aunque también puede haber letargo y diaforesis) por lo general aparecen dentro de las primeras 24 horas. El dolor abdominal puede ser la primera indicación de daño hepático, la cual casi nunca se establece antes de las 24 a 48 horas y en ocasiones puede demorarse hasta 4 a 6 días después de la ingestión. El incremento en los niveles de transaminasas, lactato deshidrogenasa y bilirrubina con una reducción en los niveles de protrombina puede aparecer 12 a 48 después de la sobredosis aguda. El daño hepático suele alcanzar su nivel máximo 72 a 96 horas después de la ingestión. Pueden sobrevenir citolisis hepática, que puede llevar a insuficiencia hepatocelular, acidosis metabólica, encefalopatía, coma y muerte. Las complicaciones de la falla hepática incluyen acidosis, edema cerebral, hemorragia, hipoglucemia, hipotensión, infección e insuficiencia renal. El tiempo de protrombina aumenta a medida que se deteriora la función hepática y algunos recomiendan medirla con regularidad. Sin embargo, dado que tanto el acetaminofén4 como la acetilcisteína5 de forma independiente pueden afectar el tiempo de protrombina en ausencia de lesión hepática, se ha cuestionado el uso del tiempo de protrombina como marcador de la hepatotoxicidad y se ha recomendado que las decisiones de tratamiento se basen en toda la bioquímica hepática.6

Puede haber insuficiencia renal aguda con necrosis tubular aguda, incluso en ausencia de daño hepático grave. Otros síntomas no hepáticos que se han mencionado después de la sobredosis de acetaminofén incluyen anormalidades del miocardio y pancreatitis.

Se piensa que el mecanismo de la toxicidad en la sobredosis de acetaminofén es la producción de un metabolito menor pero altamente reactivo, la N-acetil-p-benzoquinoneimina (NABQI) por las isoenzimas del citocromo P450 (principalmente CYP2E1 y CYP3A4)2 en el hígado y el riñón. La cantidad de NABQI producida después de las dosis normales de acetaminofén, por lo general, resulta detoxificada por completo por conjugación con glutatión y se excreta como conjugados de la mercaptopurina y la cisteína. En la sobredosis de acetaminofén, las reservas tisulares de glutatión se agotan, lo cual permite que la NABQI se acumule y se enlace con grupos sulfhidrilo dentro de los hepatocitos lo cual causa el daño celular. Por ello, se usan sustancias capaces de recuperar las reservas agotadas de glutatión, como la acetilcisteína o la metionina, como antídotos en la sobredosis de acetaminofén. La acetilcisteína también puede estar involucrada en la reparación de los tejidos dañados.

Tratamiento de la sobredosis oral de acetaminofén: El manejo de la sobredosis de acetaminofén tal como se practica en el Reino Unido y los Estados Unidos ha sido objeto de numerosas revisiones.6-15 En el Reino Unido también se han publicado directrices por parte del Acetaminofen Information Centre.16 Las directrices separadas de consenso han sido promulgadas por toxicólogos clínicos en Australia y Nueva Zelanda.17

El tratamiento pronto es esencial, incluso cuando no hay síntomas obvios y todos los pacientes deben ser hospitalizados; también se deben instaurar las medidas plenas de soporte.

El carbón activado se puede usar para reducir la absorción gastrointestinal, si se puede dar dentro de la hora siguiente a la sobredosis y si se han ingerido más de 150 mg/kg o 12 g de acetaminofén (la menor de las dos). No obstante, si se van a dar acetilcisteína o metionina por vía oral es mejor despejar el estómago de carbón para evitar que este reduzca la absorción del antídoto.

— Hay poca evidencia de que el lavado gástrico sea de beneficio en personas cuya sobredosis es solo de acetaminofén.

— La concentración plasmática de acetaminofén se debe determinar lo más pronto posible, pero no dentro de las 4 horas siguientes a la ingestión, para asegurarse de que se registran las concentraciones pico. El riesgo de daño hepático se determina por comparación con una línea en el nomograma de referencia en una gráfica de concentración plasmática de acetaminofén contra las horas transcurridas después de la ingestión. Se pueden usar una gráfica semilogarítmica o una gráfica lineal. Por lo general se requiere el tratamiento con el antídoto si la concentración plasmática de acetaminofén del paciente es más alta que la línea apropiada (ver más adelante).

Los pacientes que reciben medicamentos inductores de las enzimas como carbamazepina, fenitoína, fenobarbital, rifampicina y hierba de San Juan, los que tienen malnutrición o antecedentes de abuso de alcohol, o los que no han consumido alimento durante unos días, se consideran de alto riesgo y deben recibir un antídoto si sus concentraciones plasmáticas de acetaminofén están hasta 50% por debajo de la línea estándar de referencia. Otros pacientes también en riesgo incluyen los que tienen trastornos de alimentación o sida y los niños con fibrosis cística o los que no están teniendo crecimiento y desarrollo adecuados.

— Las concentraciones plasmáticas de acetaminofén medidas más de 15 horas después de la ingestión no son indicadores confiables de hepatotoxicidad. Además, el nomograma puede no ser adecuado para usar cuando los pacientes han tomado preparaciones de acetaminofén de liberación modificada.18-20 Se han hecho algunas sugerencias de estrategias modificadas para el uso del nomograma de Rumack-Matthew en vista de una sobredosis con preparaciones de liberación modificada.21-23

— Las concentraciones plasmáticas de acetaminofén y el nomograma de Rumack-Matthew también tienen poco valor en pacientes que han tomado dosis supraterapéuticas repetidas o múltiples sobredosis de acetaminofén en un periodo de tiempo corto: esos pacientes deben ser considerados como de serio riesgo y recibir tratamiento con antídotos.

— Las muertes por falla hepática han sobrevenido en pacientes que presentan concentraciones plasmáticas de acetaminofén por debajo de la línea de tratamiento: las explicaciones sugeridas incluyen una historia clínica inadecuada del paciente y la necesidad de un menor umbral para el tratamiento.24

— Si hay alguna duda alrededor del tiempo adecuado o la necesidad de tratamiento, el paciente debe ser tratado con un antídoto. En algunos centros, los pacientes que han ingerido 150 mg/kg o más de acetaminofén son tratados sin importar cuáles sean las concentraciones plasmáticas de acetaminofén.25

— El tratamiento con antídoto se debe iniciar lo más pronto posible después de la sospecha de la ingestión de acetaminofén y no se debe demorar mientras se esperan los resultados de las determinaciones plasmáticas. Una vez que los resultados están disponibles, el tratamiento puede ser interrumpido si la concentración inicial está por debajo de la línea de referencia del nomograma. Con todo, la concentración inicial está por encima de la línea de referencia, se deberá dar el curso completo del antídoto y no interrumpirlo cuando las concentraciones plasmáticas subsiguientes caigan por debajo de la línea de referencia.

Elección del antídoto: La acetilcisteína suele ser el antídoto de elección pero la vía de administración varía y todavía no se ha determinado el mejor protocolo.6,26

El uso intravenoso se ha asociado con reacciones anafilácticas pero es la vía preferida en algunos países incluidos Australia, Nueva Zelanda y el Reino Unido a causa de los temores de que la absorción oral podría verse reducida por el vómito o el carbón activado. Sin embargo, en los Estados Unidos la vía oral también está autorizada y es efectiva. El uso de metionina por vía oral está autorizado en el Reino Unido, a pesar de los mismos riesgos de dificultades de absorción debidas a vómito o carbón activado. Resulta más barato y fácil de administrar que la acetilcisteína intravenosa y se puede usar en situaciones en las cuales un paciente no puede ser trasladado al hospital, siempre y cuando se dé dentro de las 10 a 12 horas siguientes a la sobredosis y que el paciente no presente vómito.

La acetilcisteína tiene máxima eficacia cuando se da durante las primeras 8 horas después de la sobredosis y el efecto disminuye progresivamente en lo sucesivo. Antes se solía creer que iniciar el tratamiento más de 15 horas después de la sobredosis no ofrecía beneficio y podría agravar el riesgo de encefalopatía hepática. No obstante, más adelante se demostró que el tratamiento tardío era seguro,27 y los estudios en pacientes tratados hasta 36 horas después de la ingestión hacen pensar que se pueden obtener beneficios hasta las 24 horas y tal vez incluso más allá.28,29 Además, se ha demostrado que dar la acetilcisteína intravenosa a pacientes que ya han presentado una falla hepática fulminante reduce la morbilidad y la mortalidad.30

La concentración plasmática de acetaminofén puede ser disminuida por diálisis.

Una dosis inicial de 150 mg/kg (máximo 16,5 g) de acetilcisteína en 200 mL de glucosa al 5% se da por vía intravenosa en el curso de 15 minutos en el Reino Unido, o más de 60 minutos en los Estados Unidos. Esto va seguido de una infusión intravenosa de 50 mg/kg (máximo 5,5 g) en 500 mL de glucosa al 5% durante las siguientes 4 horas y luego 100 mg/kg (máximo 11 g) en un litro durante las siguientes 16 horas. Se puede usar solución de cloruro de sodio al 0,9% cuando la glucosa al 5% no es adecuada. El volumen de los fluidos intravenosos deberá ser modificado en los niños o en personas que tienen un peso corporal de menos de 40 kg. Si se presenta una reacción anafilactoide, se deberá suspender la infusión y dar un antihistamínico; puede ser posible continuar la infusión de acetilcisteína a menor velocidad.

— En los Estados Unidos la acetilcisteína también se puede dar por vía oral como alternativa al tratamiento parenteral. Se da como una dosis inicial de 140 mg/kg en una solución al 5% seguida de 70 mg/kg cada 4 horas para otras 17 dosis adicionales. Algunas personas 31 han sugerido aumentar la dosis de carga de acetilcisteína oral cuando se da después del carbón activado, en tanto que otros32 han encontrado que la eficacia de la acetilcisteína no se ve reducida por el uso previo del carbón activado y consideran que una dosis más alta de acetilcisteína es innecesaria.

— La metionina, a semejanza de la acetilcisteína, es más eficaz cuando se da lo más pronto posible después de la sobredosis de acetaminofén. Sin embargo, no es tan eficaz si el tratamiento se demora33-35 y el daño hepático es más frecuente y grave si el tratamiento con metionina se inicia más de 10 horas después de la ingestión; también puede precipitar la encefalopatía hepática.

La dosis oral usual de metionina en adultos y niños por encima de los 6 años de edad es de 2,5 g cada 4 horas por 4 dosis comenzando menos de 10 a 12 horas después de la ingestión del acetaminofén y siempre y cuando el paciente no esté vomitando. Los niños menores de 6 años deben recibir 1 g cada 4 horas por 4 dosis.

— La bibliografía relacionada con el uso de metionina en el envenenamiento con acetaminofén en general resulta imprecisa con respecto a la forma de metionina empleada. Las preparaciones que contienen tanto metionina como acetaminofén (cometiamol) se han formulado para usarlas en situaciones en las cuales puede sobrevenir una sobredosis.

Antagonistas H2 de la histamina: Se ha sugerido que dado que la cimetidina bloquea el sistema hepático de oxidasa de función mixta del citocromo P450, podría ser de utilidad como adjunta a la acetilcisteína en pacientes cuya producción del metabolito tóxico de acetaminofén está aumentada debido a la inducción enzimática. Aunque se han presentado varios informes anecdóticos que reivindican un beneficio para la cimetidina en pacientes con envenenamiento con acetaminofén, no hay evidencia actual que respalde estas afirmaciones.6,10,12,36

El trasplante hepático puede ser considerado como último recurso en algunos pacientes. Después de la sobredosis maternal durante el embarazo metabolismo fetal del acetaminofén que atraviesa la barrera placentaria puede producir suficientes metabolitos hepatotóxicos para ocasionar hepatotoxicidad fetal. Algunos datos limitados de informes de casos y de una serie de casos sugieren que el tratamiento precoz con acetilcisteína oral o intravenosa puede ser seguro y efectivo en esos casos;37 el Servicio Nacional de Información en Teratología del Reino Unido recomienda el uso de acetilcisteína si hay indicación clínica.

Se ha informado de errores de dosificación con acetaminofén intravenoso, particularmente en niños pequeños; rara vez, dichos errores han dado lugar a sobredosis sustanciales y daño hepático.38 El nomograma estándar puede no resultar adecuado para determinar el tratamiento a partir de las concentraciones plasmáticas de acetaminofén después de la sobredosis por infusión intravenosa, por cuanto se basa en los datos de la ingestión aguda de acetaminofén y no en la administración intravenosa. Las concentraciones plasmáticas de acetaminofén más de 4 horas después de la inyección intravenosa suelen ser más bajas que las predichas para la misma dosis oral en el mismo punto de tiempo después de la ingestión. Además, es probable que los pacientes que reciben acetaminofén intravenoso tengan aumentado el riesgo de hepatotoxicidad debido a mala nutrición por ayuno agudo. El Sistema Nacional de Información sobre Venenos del Reino Unido recomienda dar tratamiento con el antídoto acetilcisteína por vía intravenosa (ver las dosis arriba) cuando se han dado 60 mg/kg o más de acetaminofén en total por vía intravenosa a adultos y niños en el curso de 24 horas. Si hay incertidumbre sobre la dosis real de acetaminofén administrada, se puede usar el nomograma estándar para determinar el riesgo de daño hepático.

El tratamiento con antídoto (ver arriba) se requiere si las concentraciones plasmáticas de acetaminofén, medidas por lo menos 4 horas después de la administración, están hasta 50% por debajo de la línea de referencia para pacientes de alto riesgo (por ejemplo—tratar si la concentración está por encima de 50 mg/L a las 4 horas).

1. Miles FK, et al. Accidental acetaminofén overdosing and fulminant hepatic failure in children. Med J Aust 1999; 171: 472–5.

2. American Academy of Pediatrics Committee on Drugs. Acetaminophen toxicity in children. Pediatrics 2001; 108: 1020–4.

3. Claridge LC, et al. Acute liver failure after administration of acetaminofén at the maximum recommended daily dose in adults. BMJ 2010; 341: 1269–70.

4. Whyte IM, et al. Acetaminophen causes an increased International Normalized Ratio by reducing functional factor VII. Ther Drug Monit 2000; 22: 742–8.

5. Schmidt LE, et al. Effect of acetylcysteine on prothrombin index in acetaminofén poisoning without hepatocellular injury. Lancet 2002; 360: 1151–2.

6. Brok J et al. Interventions for acetaminofén (acetaminophen) overdoses. Available in The Cochrane Database of Systematic Reviews; Issue 2. Chichester: John Wiley; 2006 (accessed 23/10/06).

7. Whitcomb DC, et al. Association of acetaminophen hepatotoxicity with fasting and ethanol use. JAMA 1994; 272: 1845–50.

8. Makin AJ, et al. Management of severe cases of acetaminofén overdosage. Br J Hosp Med 1994; 52: 210–13.

9. Vale JA, Proudfoot AT. Acetaminofen (acetaminophen) poisoning. Lancet 1995; 346: 547–52.

10. Prescott LF. Acetaminofen overdose. In: Acetaminofen (acetaminophen): a critical bibliographic review. London: Taylor & Francis, 1996: 401–73.

11. Routledge P, et al. Acetaminofen (acetaminophen) poisoning. BMJ 1998; 317: 1609–10.

12. Zed PJ, Krenzelok EP. Treatment of acetaminophen overdose. Am J Health-Syst Pharm 1999; 56: 1081–91.

13. Kozer E, Koren G. Management of acetaminofén overdose: current controversies. Drug Safety 2001; 24: 503–12.

14. Dart RC, et al. Acetaminophen poisoning: an evidence-based consensus guideline for out-of-hospital management. Clin Toxicol 2006; 44: 1–18.

15. Ferner RE, et al. Management of acetaminofén poisoning. BMJ 2011; 342: d2218.

16. Acetaminofen Information Centre. Guidelines for the management of acute acetaminofén overdosage (revised 2007). Also available at: online (accessed 23/7/8)

17. Daly FFS, et al. Panel of Australian and New Zealand clinical toxicologists. Guidelines for the management of acetaminofén poisoning in Australia and New Zealand—explanation and elaboration: a consensus statement from clinical toxicologists consulting to the Australasian poisons information centres. Med J Aust 2008; 188: 296–301. Also available at: online (accessed 13/08/08)

18. Graudins A, et al. Overdose of extended-release acetaminophen. N Engl J Med 1995; 333: 196.

19. Vassallo S, et al. Use of the Rumack-Matthew nomogram in cases of extendedrelease acetaminophen toxicity. Ann Intern Med 1996; 125: 940.

20. Dart RC, et al. The safety profile of sustained release acetaminofén during therapeutic use and following overdose. Drug Safety 2005; 28: 1045–56.

21. Temple AR, Mrazik TJ. More on extended-release acetaminophen. N Engl J Med 1995; 333: 1508.

22. Graudins A, et al. More on extended-release acetaminophen. N Engl J Med 1995; 333: 1508–9.

23. Cetaruk EW, et al. Extended-release acetaminophen overdose. JAMA 1996; 275: 686.

24. Bridger S, et al. Deaths from low dose acetaminofén poisoning. BMJ 1998; 316: 1724–5.

25. Aujla KS, et al. Nomogram does not show absolute concentration for treatment. BMJ 1998; 317: 1655.

26. Kanter MZ. Comparison of oral and i.v. acetylcysteine in the treatment of acetaminophen poisoning. Am J Health-Syst Pharm 2006; 63: 1821–7.

27. Parker D, et al. Safety of late acetylcysteine treatment in acetaminofén poisoning. Hum Exp Toxicol 1990; 9: 25–7.

28. Smilkstein MJ, et al. Efficacy of oral N-acetylcysteine in the treatment of acetaminophen overdose: analysis of the National Multicenter Study (1976 to 1985). N Engl J Med 1988; 319: 1557–62.

29. Harrison PM, et al. Improved outcome of acetaminofén-induced fulminant hepatic failure by late administration of acetylcysteine. Lancet 1990; 335: 1572–3.

30. Keays R, et al. Intravenous acetylcysteine in acetaminofén induced fulminant hepatic failure: a prospective controlled trial. BMJ 1991; 303: 1026–9.

31. Chamberlain JM, et al. Use of activated charcoal in a simulated poisoning with acetaminophen: a new loading dose for N-acetylcysteine? Ann Emerg Med 1993; 22: 1398–1402.

32. Spiller HA, et al. A prospective evaluation of the effect of activated charcoal before oral N-acetylcysteine in acetaminophen overdose. Ann Emerg Med 1994; 23: 519–23.

33. Vale JA, et al. Intravenous N-acetylcysteine: the treatment of choice in acetaminofén poisoning? BMJ 1979; 2: 1435–6.

34. Vale JA, et al. Treatment of acetaminophen poisoning: the use of oral methionine. Arch Intern Med 1981; 141: 394–6.

35. Tee LGB, et al. N-Acetylcysteine for acetaminofén overdose. Lancet 1986; i: 331–2.

36. Kaufenberg AJ, Shepherd MF. Role of cimetidine in the treatment of acetaminophen poisoning. Am J Health-Syst Pharm 1998; 55: 1516–19.

37. Wilkes JM, et al. Acetaminophen overdose in pregnancy. South Med J 2005; 98: 1118–22.

38. Beringer RM, et al. Intravenous acetaminofén overdose: two case reports and a change to national treatment guidelines. Arch Dis Child 2011; 96: 307–8.

Pancreatitis: Se informó que la pancreatitis inducida por fármacos asociada con el acetaminofén1 es una reacción infrecuente que solamente se presenta en pacientes que toman más de las dosis recomendadas. En un estudio retrospectivo de datos de 814 pacientes que habían tomado una sobredosis de acetaminofén, se detectó hiperamilasemia en 246 y fue más frecuente y más grave en pacientes trasladados a una unidad especializada a causa de que tenían un envenenamiento más grave.2 Sin embargo, solo se diagnosticó pancreatitis aguda en 33 casos.

1. Underwood TW, Frye CB. Drug-induced pancreatitis. Clin Pharm 1993; 12: 440–8.

2. Schmidt LE, Dalhoff K. Hyperamylasaemia and acute pancreatitis in acetaminofén poisoning. Aliment Pharmacol Ther 2004; 20: 173–9.

Deterioro de la función hepática: Las revisiones1,2 han concluido que hay evidencia de que el acetaminofén podría y ha sido usado sin problema en pacientes que tienen enfermedad hepática. Los estudios también han demostrado que aunque la vida media del acetaminofén estaba prolongada en esos pacientes, las concentraciones de glutatión en quienes tomaron las dosis recomendadas no se agotaron hasta los niveles críticos que permitirían la acumulación del metabolito hepatotóxico del acetaminofén.

1. Benson GD, et al. The therapeutic use of acetaminophen in patients with liver disease. Am J Ther 2005; 12: 133–41.

2. Chandok N, Watt KDS. Pain management in the cirrhotic patient: the clinical challenge. Mayo Clin Proc 2010; 85: 451–8.

Porfiria: La base de datos farmacológica para porfiria aguda, recopilada por el Centro de Porfiria de Noruega (NAPOS) y el Centro de Porfiria de Suecia, clasifica al acetaminofén como probablemente no porfirogénico; se puede usar como fármaco de primera elección y no hay que tomar otras precauciones.1

1. The Drug Database for Acute Porphyria. Available at: online (accessed 11/10/11)