CLOZAPINA 25 - Tabletas
Sustancia(s):
- Clozapina
Presentaciones:
- 1 Caja, 20 Tabletas,
COMPOSICIÓN:
Concentración:
Cada TABLETA contiene:
Clozapina 25 mg
INDICACIONES TERAPÉUTICAS:
Indicaciones:
Neuroléptico con acción antipsicótica. Psicosis durante el curso de la enfermedad de Parkinson.
CONTRAINDICACIONES:
Hipersensibilidad conocida a la clozapina o cualquiera de los excipientes de la formulación. Pacientes a quienes no resulta posible hacerles análisis sanguíneos regulares. Antecedentes de granulocitopenia o agranulocitosis tóxica o idiosincrásica (a excepción de la granulocitopenia o la agranulocitosis de una quimioterapia anterior). Alteraciones funcionales de la médula ósea. Epilepsia no controlada. Psicosis alcohólica y otras psicosis tóxicas, intoxicaciones medicamentosas, estados comatosos. Colapso circulatorio o depresión del sistema nervioso central por causas diversas o trastornos renales o cardiacos graves (por ejemplo, miocarditis). Hepatopatía activa asociada a náuseas, anorexia o ictericia; hepatopatía progresiva, insuficiencia hepática. Íleo paralítico. Riesgo de aparición de complicaciones graves y potencialmente mortales, incluyendo la obstrucción intestinal, isquemia, y perforación por el uso de clozapina. Embarazo o menores de 16 años.
PRECAUCIONES Y ADVERTENCIAS:
Precauciones o advertencias:
Como se solicita: El consumo de estos medicamentos puede exacerbar una diabetes preexistente o de producir trastornos metabólicos como hiperglucemia o hiperglicemia. Aunque no son muchos los casos reportados de impotencia sexual, de llegar a presentar algún síntoma, infórmelo a su médico tratante.
Su venta debe ser bajo fórmula médica y que debe usarse bajo estricta vigilancia médica.
El estreñimiento no tratado puede llevar a problemas intestinales graves, pero poco comunes, que incluyen el bloqueo completo de los intestinos que pueden conducir a la hospitalización o incluso a la muerte.
Evitar la prescripción conjunta de clozapina con otros medicamentos anticolinérgicos que pueden causar hipomotilidad gastrointestinal.
Agranulocitosis: Clozapina puede causar agranulocitosis. La incidencia de agranulocitosis y la tasa de mortalidad en aquellos pacientes que hayan desarrollado agranulocitosis han disminuido de forma clara desde la instauración de los recuentos leucocitarios y de los recuentos absolutos de neutrófilos.
Las siguientes medidas de precaución son, por tanto, obligatorias y deberán realizarse de acuerdo con las recomendaciones oficiales. Debido a los riesgos asociados con clozapina, su uso está limitado a pacientes en los que hayan tenido inicialmente un recuento de leucocitos normal (recuento leucocitario ≥ 3500/mm3 (3,5x109/L), y recuento absoluto de neutrófilos ≥ 2000/mm3 (2,0x109/L) y, a los que se les pueda realizar regularmente recuentos leucocitarios y recuentos absolutos de neutrófilos semanalmente durante las primeras 18 semanas de tratamiento y como mínimo a intervalos de 4 semanas posteriormente. Los controles han de continuar durante todo el tratamiento y durante 4 semanas tras la interrupción completa del mismo.
Antes de iniciar el tratamiento con clozapina, debe realizarse un análisis de sangre, una historia clínica completa y un examen médico. Los pacientes con antecedentes de enfermedad cardíaca o en los que se detecten hallazgos cardíacos anormales durante el examen médico deben ser remitidos a un especialista para que se le realicen otras exploraciones, entre ellas un ECG y sólo se tratará al paciente si los beneficios esperados superan claramente los riesgos. El médico que instaure el tratamiento deberá valorar el realizar un ECG antes del tratamiento.
Antes de iniciar el tratamiento, el médico ha de asegurarse, de que el paciente no ha experimentado previamente una reacción hematológica adversa a clozapina que necesitara la interrupción del tratamiento. Las prescripciones no deben realizarse para periodos superiores al intervalo entre dos análisis sanguíneos.
La interrupción inmediata del tratamiento con clozapina es obligada si el recuento leucocitario es menor de 3000/mm3 (3,0x109/L) o el recuento absoluto de neutrófilos es menor de 1500/mm3 (1,5x109/L) en cualquier momento durante el tratamiento con clozapina. Los pacientes a los que se les haya interrumpido el tratamiento con clozapina como resultado de alteraciones en el recuento leucocitario o en el recuento absoluto de neutrófilos no deberán ser re-expuestos a clozapina.
En cada visita debe recordarse al paciente en tratamiento con clozapina que contacte con su médico de inmediato si empieza a desarrollar cualquier tipo de infección. Debe prestarse especial atención a síntomas de tipo gripal tales como fiebre o dolor de garganta y a cualquier otra evidencia de infección que pueda ser indicativa de neutropenia. Los pacientes y sus cuidadores deberán ser informados de que en caso de que se produzcan estos síntomas, debe realizarse un análisis sanguíneo inmediatamente. Los prescriptores deberán mantener un registro de los resultados de los análisis sanguíneos y tomar las medidas necesarias para evitar que estos pacientes sean re-expuestos de forma inadvertida en el futuro.
Los pacientes con antecedentes de trastornos primarios de la médula ósea deberán ser tratados sólo si los beneficios superan los riesgos. Estos pacientes deben ser examinados exhaustivamente por un hematólogo antes de iniciar el tratamiento con clozapina. En los pacientes que presentan recuentos leucocitarios bajos debido a neutropenia étnica benigna, el tratamiento con clozapina debe iniciarse sólo si el hematólogo da su consentimiento.
Control del recuento leucocitario y del recuento absoluto de neutrófilos:
Antes de iniciar el tratamiento con clozapina debe realizarse un recuento leucocitario y fórmula hemática diferencial, en los 10 días previos, para asegurar que solamente reciban clozapina los pacientes con recuento leucocitario normal y recuento absoluto de neutrófilos normal (recuento leucocitario ≥ 3500/mm3 (3,5x109/L) y recuento absoluto de neutrófilos ≥ 2000/mm3 (2,0x109/L).
Después del inicio del tratamiento con clozapina, debe realizarse y monitorizarse semanalmente el recuento leucocitario y el recuento absoluto de neutrófilos durante las primeras 18 semanas y a continuación, al menos a intervalos de 4 semanas. El control debe continuar durante todo el tratamiento y durante 4 semanas tras la interrupción completa de clozapina o hasta que se haya producido la recuperación hematológica. En cada consulta debe recordarse al paciente que contacte inmediatamente con el médico que le trata si empieza a desarrollar cualquier tipo de infección, fiebre, dolor de garganta u otros síntomas similares a la gripe. Deberá realizarse inmediatamente un recuento leucocitario y una fórmula hemática diferencial si se producen signos o síntomas de infección. Recuento leucocitario o recuento absoluto de neutrófilos bajo.
Si durante el tratamiento con clozapina, el recuento leucocitario disminuye entre 3500/mm3 (3,5x109/L) y 3000/mm3 (3,0x109/L) o el recuento absoluto de neutrófilos disminuye entre 2000/mm3 (2,0x109/L) y 1500/mm3 (1,5x109/L), se realizarán controles hematológicos al menos 2 veces a la semana hasta que el recuento leucocitario y el recuento absoluto de neutrófilos se normalice al menos dentro del rango de 3000-3500/mm3 (3,0-3,5x109/L) y 1500-2000/mm3 (1,5-2,0x109/L), respectivamente.
Es obligada la interrupción inmediata del tratamiento con clozapina si el recuento leucocitario es inferior a 3000/mm3 (3,0x109/L) o el recuento absoluto de neutrófilos es menor de 1500/mm3 (1,5x109/L) durante el tratamiento. Se deberán realizar entonces diariamente recuentos leucocitarios y fórmulas hemáticas diferenciales y los pacientes deberán ser estrechamente controlados en lo que se refiere a síntomas gripales u otros síntomas que pudieran ser indicativos de infección. Se recomienda la confirmación de estos valores realizando dos recuentos hemáticos dos días consecutivos. Sin embargo, se interrumpirá el tratamiento con clozapina tras el primer recuento. Tras la interrupción del tratamiento con clozapina, se requiere un control hematológico hasta que se produzca la normalización de los valores.
Recuento hematológico:
Acción requerida:
Recuento leucocitario/mm3(/L).
Recuento absoluto de neutrófilos/mm3(/L) ≥ 3500 (≥ 3,5x109) ≥ 2000 (≥ 2,0 x 109).
Continuar el tratamiento con clozapina.
Entre ≥ 3000 y < 3500 (≥ 3,0x109 y < 3,50x109).
Entre ≥ 1500 y < 2000 (≥1,5x109 y < 2,0x109).
Continuar el tratamiento con clozapina, toma de análisis bisemanal hasta que el recuento se estabilice o aumente < 3000 (< 3,0x109) < 1500 (< 1,5x109).
Continuar el tratamiento con Clozapina, análisis diario hasta que se resuelva la anormalidad hemática, controlar una posible infección. No re-exponer al paciente.
Si se ha suspendido el tratamiento con clozapina y se produce un descenso posterior del recuento leucocitario por debajo de 2000/mm3 (2,0x109/L) o el recuento absoluto de neutrófilos desciende por debajo de 1000/mm3 (1,0x109/L) el manejo de esta incidencia debe ser supervisado por un hematólogo experimentado.
Interrupción del tratamiento por razones hematológicas:
Los pacientes a los que se les haya interrumpido el tratamiento con clozapina como resultado de alteraciones en el recuento leucocitario o en el recuento absoluto de neutrófilos no deben ser re-expuestos a clozapina.
Los prescriptores deberán mantener un registro de los resultados y tomar las medidas necesarias para evitar que estos pacientes sean re-expuestos de forma inadvertida.
Interrupción del tratamiento por otras razones:
A los pacientes que hayan sido tratados con clozapina durante más de 18 semanas y que hayan interrumpido el tratamiento durante más de 3 días, pero menos de 4 semanas, se les debe realizar un recuento leucocitario y un recuento absoluto de neutrófilos semanalmente durante 6 semanas más. Si no se producen anormalidades hematológicas deben reanudarse los controles a intervalos no superiores a 4 semanas. Si el tratamiento con clozapina se ha interrumpido durante 4 semanas o más, se requiere un control semanal durante las siguientes 18 semanas de tratamiento y debe reajustarse la dosis.
Otras precauciones:
Eosinofilia: En el caso de que se produzca eosinofilia, se recomienda interrumpir el tratamiento con clozapina si el recuento de eosinófilos aumenta por encima de 3000/mm3 (3,0x109/L); la terapia sólo debe reiniciarse si el recuento de eosinófilos disminuye por debajo de 1000/mm3 (1,0x109/L).
Trombocitopenia: En el caso de que se produzca trombocitopenia, se recomienda interrumpir el tratamiento con clozapina si el recuento de plaquetas disminuye por debajo de 50000/mm3 (50x109/L).
Trastornos cardiovasculares: Durante el tratamiento con clozapina puede presentarse hipotensión ortostática, con o sin síncope. Raramente el colapso puede ser profundo y puede ir acompañado de paro cardíaco y/o respiratorio. Esto es más probable que ocurra con el uso concomitante de una benzodiacepina u otro agente antipsicótico y durante el ajuste inicial asociado a una escalada rápida de la dosis; en muy raras ocasiones puede ocurrir incluso tras la primera dosis. Por lo tanto, los pacientes que inician el tratamiento con clozapina precisan una estrecha supervisión médica. Es necesario el control de la presión sanguínea en bipedestación y posición supina durante las primeras semanas de tratamiento en pacientes con enfermedad de Parkinson.
El análisis de las bases de datos de seguridad sugiere que el uso de clozapina está asociado con un aumento del riesgo de miocarditis, especialmente (pero no sólo) durante los dos primeros meses de tratamiento. Algunos casos de miocarditis han tenido desenlace mortal. También se han comunicado casos de pericarditis, efusión pericárdica, y cardiomiopatía en asociación con el uso de clozapina, algunos de ellos con desenlace mortal. Debe sospecharse la presencia de miocarditis o cardiomiopatía en pacientes que desarrollen taquicardia persistente en reposo, especialmente en los dos primeros meses de tratamiento y/o palpitaciones, arritmias, dolor torácico y otros signos y síntomas de insuficiencia cardíaca (p. ej., fatiga sin causa aparente, disnea, taquipnea), o síntomas similares a los de infarto de miocardio. Otros síntomas que pueden presentarse, además de los anteriores, incluyen síntomas similares a la gripe. Si se sospecha la aparición de miocarditis o cardiomiopatía, el tratamiento con clozapina debe interrumpirse rápidamente y remitir al paciente inmediatamente al cardiólogo.
Los pacientes con miocarditis o cardiomiopatía inducidas por clozapina no deben ser reexpuestos a clozapina.
Infarto de miocardio: Además, se han descrito casos postcomercialización de infarto de miocardio con resultado fatal. La causa fue difícil de determinar en la mayoría de dichos casos debido a la existencia de una enfermedad cardíaca previa u otras causas plausibles.
Prolongación del intervalo QT: Como con otros antipsicóticos, se recomienda precaución en pacientes con enfermedad cardiovascular conocida o antecedentes familiares de QT prolongado.
Como con otros antipsicóticos, se deben tomar precauciones cuando se prescriba clozapina junto con medicamentos que se sabe que aumentan el intervalo QTc.
Reacciones adversas cardiovasculares: En ensayos clínicos aleatorizados y controlados con placebo en población con demencia con algunos antipsicóticos atípicos, el riesgo de reacciones adversas cerebrovasculares se ha visto incrementado aproximadamente 3 veces. El mecanismo de este incremento del riesgo no se conoce. No se puede descartar un riesgo incrementado para otros antipsicóticos o con otra población de pacientes. La clozapina debe utilizarse con precaución en pacientes con factores de riesgo de ictus.
Riesgo de tromboembolismo: Dado que clozapina puede estar asociado con tromboembolismo, deberá evitarse la inmovilización del paciente. Se han notificado casos de tromboembolismo venoso (TEV) con el uso de medicamentos antipsicóticos. Dado que los pacientes tratados con antipsicóticos frecuentemente presentan factores de riesgo adquiridos de TEV, antes y durante el tratamiento con clozapina deben identificarse todos los riesgos potenciales de TEV y deben tomarse medidas preventivas.
Crisis epilépticas: Los pacientes con antecedentes de epilepsia deben ser estrechamente observados durante el tratamiento con clozapina dado que se han comunicado casos de convulsiones relacionadas con la dosis. En tales casos, deberá reducirse la dosis y, si es necesario, deberá iniciarse un tratamiento anticonvulsivante.
Efectos anticolinérgicos: Clozapina posee actividad anticolinérgica que puede producir diversos efectos indeseables en todo el cuerpo. Se recomienda una supervisión cuidadosa si el paciente presenta hipertrofia de próstata o glaucoma de ángulo estrecho. Debido probablemente a sus propiedades anticolinérgicas, Clozapina se ha asociado con diversos grados de alteraciones de la peristalsis intestinal, desde estreñimiento a obstrucción intestinal, compactación fecal e íleo paralítico. En raras ocasiones estos casos han tenido un desenlace mortal. Se requiere precaución especial en pacientes que reciban medicaciones concomitantes que puedan provocar estreñimiento (especialmente aquellos con propiedades anticolinérgicas como algunos antipsicóticos, antidepresivos y tratamientos antiparkinsonianos), tengan antecedentes de enfermedad de colon o antecedentes de cirugía abdominal baja, ya que pueden exacerbar la situación. Es de vital importancia diagnosticar y tratar adecuadamente el estreñimiento.
Fiebre: Durante el tratamiento con clozapina, los pacientes pueden experimentar elevaciones de temperatura transitorias por encima de los 38 ºC con una mayor frecuencia durante las tres primeras semanas de tratamiento. Esta fiebre es generalmente benigna. En ocasiones, puede ir asociada con un aumento o descenso del recuento leucocitario. Los pacientes con fiebre deben ser evaluados minuciosamente para descartar la posibilidad de una infección subyacente o el desarrollo de agranulocitosis. En presencia de fiebre elevada debe descartarse un síndrome neuroléptico maligno (SNM). Si se confirma el diagnóstico de SNM, debe interrumpirse el tratamiento con clozapina de forma inmediata y tomar las medidas médicas apropiadas.
Alteraciones metabólicas: Se ha asociado a los medicamentos antipsicóticos, y también a clozapina, con alteraciones metabólicas que pueden aumentar el riesgo cardiovascular y cerebrovascular. Tales cambios pueden incluir hiperglicemia, dislipemia e incremento del peso corporal. Si bien los antipsicóticos atípicos pueden producir alteraciones metabólicas, cada fármaco de la clase presenta un perfil propio característico.
Hiperglicemia: Durante el tratamiento con clozapina se ha comunicado, en raras ocasiones, alteración de la tolerancia a la glucosa y/o desarrollo o exacerbación de una diabetes mellitus. No se ha determinado todavía el posible mecanismo para esta posible asociación. Muy raramente se han descrito casos de hiperglucemia severa con cetoacidosis o coma hiperosmolar en pacientes sin antecedentes previos de hiperglucemia, algunos de ellos con desenlace mortal. En la mayoría de los casos en los que se disponía de datos de seguimiento, la alteración de intolerancia a la glucosa se resolvió tras la interrupción del tratamiento y la reinstauración del tratamiento con clozapina provocó una recaída. Los pacientes con diagnóstico establecido de diabetes mellitus que empiecen tratamiento con antipsicóticos atípicos deben ser controlados y su nivel de glucosa monitorizado periódicamente para detectar algún empeoramiento. Los pacientes con factores de riesgo de diabetes mellitus (por ejemplo: obesidad, antecedentes familiares de diabetes) que inician el tratamiento con antipsicóticos atípicos deben ser sometidos a la prueba de la glucosa en ayunas al inicio del tratamiento y periódicamente durante el mismo. Los pacientes que desarrollen síntomas de hiperglicemia durante el tratamiento con antipsicóticos atípicos deben ser sometidos a la prueba de la glucosa en ayunas. En algunos casos, la hiperglucemia se resuelve cuando se interrumpe el tratamiento con el antipsicótico atípico; sin embargo, algunos pacientes pueden necesitar tratamiento con antidiabéticos, incluso después de la interrupción del medicamento sospechoso. Se deberá valorar la interrupción del tratamiento en pacientes en los que haya fallado el manejo médico activo de la hiperglucemia.
Dislipemia: Se han observado alteraciones no deseadas de los niveles lipídicos en pacientes tratados con antipsicóticos atípicos, incluido clozapina. Se recomienda la monitorización clínica de los niveles de lípidos, tanto basal como un seguimiento periódico, en pacientes tratados con clozapina.
Aumento de peso: Se ha observado un aumento del peso corporal con antipsicóticos atípicos, incluido clozapina. Se recomienda su vigilancia clínica.
Efectos de retirada y rebote: Tras el cese brusco del tratamiento con clozapina, se han descrito reacciones agudas por la retirada del fármaco. Por ello, se recomienda una interrupción gradual del tratamiento. Si es necesaria una interrupción brusca (p. ej., debido a leucopenia), se deberá vigilar estrechamente al paciente en relación con la recurrencia de los síntomas psicóticos y síntomas relacionados con el efecto rebote de tipo colinérgico como sudoración excesiva, cefaleas, náuseas, vómitos y diarrea.
La MHRA fue alertada de un caso en el que un paciente sufrió un paro cardiaco no fatal poco después de la administración de un antipsicótico. Los medicamentos antipsicóticos pueden causar prolongación del intervalo QT, taquicardia, arritmias y cambios en presión sanguínea. La clozapina también se asocia con miocarditis y miocardiopatía.
Existe riesgo de efectos adversos cardiovasculares asociado al uso de medicamentos antipsicóticos. Además de los efectos directos sobre el sistema cardiovascular, los medicamentos antipsicóticos están asociados con cambios metabólicos como dislipidemia, hiperglucemia y obesidad central. La monitorización de los factores de riesgo cardiovascular en pacientes que toman medicamentos antipsicóticos es necesaria para minimizar el riesgo de consecuencias graves.
Monitorización de concentración en sangre. La MHRA ha recomendado el seguimiento de los niveles sanguíneos de clozapina en determinadas situaciones clínicas por toxicidad.
La MHRA recibió dos informes por separado que plantean inquietudes sobre la necesidad de controlar la concentración en sangre de clozapina y otros antipsicóticos durante su uso prolongado en dosis altas. Los Grupos Asesores de Expertos de la Comisión de Medicamentos advirtieron que las concentraciones sanguíneas de clozapina se deben monitorizar en determinadas situaciones clínicas (p. ej., un paciente que interrumpe tabaquismo, neumonía y/o metabolismo deficiente). Los Grupos también informaron que la monitorización sanguínea de otros antipsicóticos puede resultar útil en determinadas circunstancias. Además, sugieren que si se lleva a cabo un seguimiento de los niveles de clozapina en sangre, debería realizar análisis sanguíneos necesarios para controlar el riesgo de agranulocitosis.
Piel:
Reacciones adversas cutáneas graves (SCAR):
Las SCAR, incluyendo el síndrome de Stevens-Johnson (SSJ), la necrólisis epidérmica tóxica (NET), la reacción medicamentosa con eosinofilia y síntomas sistémicos (DRESS) y la pustulosis exantemática generalizada aguda (AGEP), son reacciones adversas medicamentosas potencialmente mortales que se han notificado con la exposición a antipsicóticos atípicos.
Las SCAR se presentan comúnmente como una combinación de los siguientes síntomas: Erupción cutánea extensa o dermatitis exfoliativa, fiebre, linfadenopatía y posible eosinofilia. Suspenda el tratamiento si se presentan reacciones adversas cutáneas graves.
Se han notificado casos de DRESS poscomercialización asociados con clozapina.
Poblaciones especiales:
Insuficiencia hepática: Los pacientes con trastornos hepáticos previos pueden recibir clozapina si bien precisan controles periódicos de su función hepática. Las pruebas de la función hepática deben realizarse en pacientes que presenten síntomas potenciales de disfunción hepática, tales como náuseas, vómitos y/o anorexia, durante el tratamiento con clozapina. Si el incremento de niveles es clínicamente relevante (más de tres veces el UNL) o si aparecen síntomas de ictericia, el tratamiento con clozapina debe interrumpirse. Puede reiniciarse sólo si los resultados de las pruebas de la función hepática son normales. En dicho caso, la función hepática debe monitorizarse estrechamente tras la reinstauración del tratamiento.
Pacientes de 60 años y mayores: Se recomienda iniciar el tratamiento con una dosis baja.
Durante el tratamiento con clozapina puede producirse hipotensión ortostática y se han comunicado algunos casos de taquicardia en ocasiones continuada. Los pacientes de 60 años o mayores, particularmente aquéllos con función cardiovascular comprometida, pueden ser más susceptibles a estos efectos.
Los pacientes de 60 años o mayores pueden ser también particularmente susceptibles a los efectos anticolinérgicos de clozapina, tales como retención urinaria y estreñimiento. Existe un aumento del riesgo de mortalidad en pacientes de la tercera edad con psicosis relacionada con demencia. Los datos de 2 amplios estudios observacionales han mostrado que los pacientes de edad avanzada con demencia que han sido tratados con antipsicóticos tienen un pequeño riesgo de muerte comparados con los no tratados. No hay suficientes datos para poder estimar la magnitud exacta del riesgo y no se conoce la causa del riesgo aumentado. Clozapina no está autorizado para el tratamiento de los trastornos de la conducta asociados a demencia.
Aumento de la mortalidad en pacientes de edad avanzada con demencia:
Los pacientes de edad avanzada con demencia tratados con antipsicóticos presentan un mayor riesgo de muerte en comparación con aquellos tratados con placebo. La clozapina no está aprobada para su uso en pacientes de edad avanzada con demencia.
Embarazo (categoría de riesgo FDA B): Existen sólo limitados datos clínicos de embarazos durante el tratamiento con clozapina.
Los estudios en animales no indican ni directa ni indirectamente efectos nocivos en lo que respecta a embarazo, desarrollo embrional/fetal, parto o desarrollo postnatal. Se recomienda precaución cuando se prescriba a mujeres embarazadas. Los neonatos expuestos a antipsicóticos (incluyendo clozapina) durante el tercer trimestre del embarazo están en riesgo de presentar reacciones adversas, incluyendo síntomas extrapiramidales y/o síntomas de abstinencia que pueden variar en severidad y duración tras el nacimiento. Se han notificado casos de agitación, hipertonía, hipotonía, temblor, somnolencia, dificultad respiratoria o trastornos de la alimentación. Por consiguiente, los recién nacidos que han sido expuestos a antipsicóticos deben ser monitorizados cuidadosamente.
Lactancia: Los estudios en animales sugieren que clozapina se excreta a través de la leche materna y tiene efecto en el lactante; por ello las madres que reciban clozapina no deben amamantar a sus hijos.
Mujeres en edad fértil: Puede producirse el retorno a la menstruación normal como resultado del cambio de otro antipsicótico a clozapina. Deben tomarse medidas anticonceptivas adecuadas en mujeres en edad fértil.
Efectos sobre la capacidad para conducir y utilizar máquinas:
Debido a la capacidad de clozapina de producir sedación y disminuir el umbral convulsivo, deben evitarse cierto tipo de actividades como conducir o utilizar maquinaria, especialmente durante las primeras semanas de tratamiento.
Clozapina actúa sobre el sistema nervioso central y puede producir:
Somnolencia, mareos, alteraciones visuales y disminución de la capacidad de reacción. Estos efectos, así como la propia enfermedad hacen que sea recomendable tener precaución a la hora de conducir vehículos o manejar maquinaria peligrosa, especialmente mientras no se haya establecido la sensibilidad particular de cada paciente al medicamento.
Este medicamento contiene lactosa. Los pacientes con intolerancia hereditaria a galactosa o malabsorción de glucosa o galactosa no deben tomar este medicamento.
El consumo de este medicamento puede exacerbar una diabetes preexistente o producir trastornos metabólicos como hiperglucemia o hiperglicemia. Aunque no son muchos los casos reportados de impotencia sexual, de llegar a presentar algún síntoma, infórmelo a su médico tratante. Su venta debe ser bajo fórmula médica y debe usarse bajo estricta vigilancia médica.
DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN:
Vía de administración: Oral.
PRESENTACIÓN:
Presentación comercial: Caja por 20 tabletas.
HUMAX PHARMACEUTICAL S.A.
Registro Sanitario INVIMA 2021M-0007295-R1