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LERTUS FORTE 50 MG/50 MG

LERTUS FORTE 50 MG/50 MG - Comprimidos recubiertos

Sustancia(s):

  • Codeína Fosfato Hemihidrato, Diclofenaco Sódico

Presentaciones:

  • Caja, 10 Comprimidos recubiertos,

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COMPOSICIÓN:

Composición cualitativa y cuantitativa:
Cada COMPRIMIDO RECUBIERTO contiene:
Diclofenaco sódico 50,00 mg
Codeína fosfato hemihidratado 50,00 mg

INDICACIONES TERAPÉUTICAS:

Control de dolores intensos después de intervenciones quirúrgicas, dolores de origen tumoral, especialmente en el caso de afecciones esqueléticas o edema peritumoral inflamatorio.

CONTRAINDICACIONES:

Hipersensibilidad a la sustancia activa codeína y/o diclofenaco o a otros AINE, trastornos hemáticos sin diagnóstico, úlcera gástrica o intestinal, melena, insuficiencia respiratoria, crisis asmática, coma, embarazo, parto y administración a niños. El uso de codeína se contraindica en niños en los que pueda existir un compromiso de la respiración como es el caso de trastornos neuromusculares, patología respiratoria o cardiaca grave, infecciones pulmonares o de vías aéreas superiores, trauma múltiple o aquellos niños que hayan sido sometidos a procedimientos quirúrgicos extensos. La codeína se contraindica en pacientes menores de 18 años que vayan a ser intervenidos de amigdalectomía/adenoidectomía para el manejo del síndrome de apnea obstructiva del sueño. Mujeres durante la lactancia.

RECOMENDACIONES:

Condición de venta: Venta con fórmula facultativa.

REACCIONES ADVERSAS:

Diclofenaco:

Las reacciones adversas que se observan con mayor frecuencia son de naturaleza gastrointestinal.

Pueden producirse úlceras pépticas, perforación o hemorragia gastrointestinal, en algunos casos mortales, especialmente en los ancianos. También se han notificado náuseas, vómitos, diarrea, flatulencia, estreñimiento, constipación, dispepsia, dolor abdominal, melena, hematemesis, estomatitis ulcerosa, exacerbación de colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn. Se ha observado menos frecuentemente la aparición de gastritis.

Estimación de frecuencias: Frecuentes > 10%, ocasionales 1-10%, raros 0,001%-1%, casos aislados < 0,001%

Tracto gastrointestinal:

• Ocasionales: dolor epigástrico, náusea, vómito, diarrea, calambres abdominales, dispepsia, flatulencia, anorexia.

• Raros: hemorragia gastrointestinal (hematemesis, melena, diarrea sanguinolenta), úlcera gástrica o intestinal con o sin hemorragia o perforación.

• Casos aislados: estomatitis aftosa, glositis, lesiones esofágicas, bridas intestinales en región diafragmática, trastornos del tracto gastrointestinal bajo como colitis hemorrágica inespecífica y exacerbación de colitis ulcerativa o enfermedad de Crohn; estreñimiento, pancreatitis.

Sistema nervioso central:

• Ocasionales: cefaleas, mareos, vértigo.

• Raros: somnolencia.

• Casos aislados: trastornos sensoriales, incluyendo parestesias, trastornos de la memoria, desorientación, insomnio, irritabilidad, convulsiones, depresión, ansiedad, pesadillas, temblor, reacciones psicóticas, meningitis aséptica.

Órganos sensoriales especiales:

• Casos aislados: trastornos de la visión (visión borrosa, diplopía), alteración de la capacidad auditiva, tinnitus, alteraciones del gusto.

Piel:

• Ocasionales: erupciones cutáneas.

• Raros: urticaria.

• Casos aislados: erupciones vesiculares, eccemas, eritema multiforme, eritrodermia (dermatitis exfoliativa), caída del cabello, reacción de fotosensibilidad, púrpura, inclusive púrpura alérgica.

• Muy raros: reacciones ampollosas incluyendo el síndrome de Stevens Johnson y la necrólisis epidérmica tóxica.

Riñones:

• Raros: edema

• Casos aislados: falla renal aguda; trastornos urinarios, tales como hematuria, proteinuria, nefritis intersticial, síndrome nefrótico, necrosis papilar.

Hígado:

• Frecuentes: aumento de las transaminasas séricas

• Raros: hepatitis con o sin ictericia

• Casos aislados: hepatitis fulminante.

Sangre:

• Casos aislados: trombocitopenia, leucopenia, anemia hemolítica, anemia aplásica, agranulocitosis

Hipersensibilidad:

• Raros: reacciones de hipersensibilidad, tales como asma, reacciones sistémicas anafilácticas/anafilactoides, incluyendo hipotensión.

• Casos aislados: vasculitis, neumonitis.

Sistema cardiovascular:

• Casos aislados: palpitaciones, dolor torácico, hipertensión, insuficiencia cardiaca congestiva.

Se han notificado edema, hipertensión arterial e insuficiencia cardiaca en asociación con el tratamiento con AINE.

Datos procedentes de ensayos clínicos y de estudios epidemiológicos sugieren que el empleo de diclofenaco, especialmente en dosis altas (150 mg diarios) y en tratamientos de larga duración puede asociarse con un moderado aumento del riesgo de acontecimientos aterotrombóticos (por ejemplo, infarto de miocardio o ictus).

Codeína:

Las reacciones adversas graves asociadas a la codeína son depresión respiratoria y, en menor medida, depresión circulatoria, paro respiratorio, shock, y paro cardiaco.

Las reacciones adversas observadas con mayor frecuencia con la administración de codeína incluyen somnolencia, mareos, vértigo, sedación, falta de aliento, náuseas, vómitos, sudoración y constipación.

Otras reacciones adversas incluyen: reacciones alérgicas, euforia, disforia, dolor abdominal, prurito.

Las reacciones adversas observadas con menos frecuencia con relación al empleo de analgésicos opioides como codeína fosfato incluyen:

• Sistema cardiovascular: mareos, enrojecimiento, hipotensión, palpitaciones, síncope.

• Sistema digestivo: dolor abdominal, anorexia, diarrea, boca seca, malestar gastrointestinal, pancreatitis

• Sistema nervioso: ansiedad, somnolencia, fatiga, dolor de cabeza, insomnio, nerviosismo, temblores, somnolencia, vértigo, trastornos visuales, debilidad.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO:

Interacción con otros medicamentos y otras formas de interacción:

Interacciones medicamentosas:

• Litio/digoxina: en el caso de administración simultánea, el diclofenaco puede aumentar la concentración en la sangre de litio o digoxina.

• Diuréticos/antihipertensivos: es posible que se produzca una atenuación del efecto de los diuréticos y antihipertensivos. En el caso de tratamiento simultáneo con diuréticos ahorradores de potasio se requiere un control especial de los valores de potasio sérico, ya que el diclofenaco puede conducir a la hiperpotasemia.

• Antiinflamatorios: la administración simultánea de corticoides u otros antiinflamatorios aumenta el riesgo de hemorragias gastrointestinales. La medicación concomitante con ácido acetilsalicílico lleva a una disminución de la concentración del diclofenaco en suero.

• Metrotexato: deberá tenerse precaución cuando los AINE sean utilizados menos de 24 horas antes o después de la administración de metrotexato, debido a que la concentración de metrotexato puede aumentar en la sangre y con ello puede incrementarse su efecto tóxico.

• Ciclosporina: el efecto de los AINE sobre las prostaglandinas renales puede aumentar la nefrotoxicidad de la ciclosporina.

• Quinolonas: en forma aislada se informó acerca de calambres, que probablemente se debían a la utilización simultánea de quinolonas y AINE.

• Anticoagulantes: a pesar de que los estudios clínicos no muestran indicios de que el diclofenaco ejerza influencia sobre el efecto de los medicamentos inhibidores de la coagulación sanguínea, existen informes aislados referidos a un incremento del riesgo de hemorragia en el caso de administración simultánea de diclofenaco y medicamentos inhibidores de la coagulación sanguínea. Por tal motivo se recomienda realizar un control estricto de estos pacientes.

• Hipoglucemiantes orales: estudios clínicos han demostrado que el diclofenaco puede ser administrado junto con hipoglucemiantes orales sin afectar su efecto clínico. En forma aislada, se informó acerca de efecto hipo e hiperglucemiantes después de la administración de diclofenaco, que hicieron necesario un ajuste en la dosificación de los hipoglucemiantes

• Depresores del SNC: el uso concomitante de otros opiáceos, antihistamínicos, antipsicóticos, ansiolíticos, o depresores del SNC (incluyendo sedantes, hipnóticos, anestésicos generales, antieméticos, fenotiazinas, otros tranquilizantes o alcohol) de forma concomitante codeína fosfato puede producir depresión del SNC adictiva, depresión respiratoria, hipotensión, sedación profunda o coma. La codeína se debe utilizar con precaución y en dosis reducidas en pacientes tratados con estos agentes.

• Analgésicos mixtos agonistas/antagonistas opioides: como, por ejemplo, pentazocina, nalbufina y butorfanol no deben administrarse a pacientes que han recibido o están recibiendo terapia con un analgésico opioide agonista puro como codeína fosfato. En estos pacientes, la combinación de un agonista/antagonista puede reducir el efecto analgésico y/o puede precipitar los síntomas de abstinencia.

• Anticolinérgicos: los anticolinérgicos u otros medicamentos con actividad anticolinérgica cuando se utilizan conjuntamente con los analgésicos opioides como codeína fosfato, pueden generan un mayor riesgo de retención urinaria y/o constipación severa que puede conducir a un íleo paralítico.

• Antidepresivos: el uso de inhibidores de la MAO o antidepresivos tricíclicos con codeína puede aumentar el efecto de cualquiera de los antidepresivos o la codeína. Los IMAO potencian notablemente la acción del sulfato de morfina, el principal metabolito de la codeína. La codeína no debe utilizarse en pacientes que toman inhibidores de la MAO o dentro de los 14 días tras la interrupción del tratamiento.

• Enzimas metabólicas: los pacientes que toman inductores o inhibidores de enzimas citocromo P-450 pueden mostrar una alteración de la respuesta de codeína, en cuanto a su actividad analgésica, por lo tanto, deben ser controlados. Codeína es metabolizada por las isoenzimas del citocromo P-450 3A4 Y 2D66. El uso concomitante de fármacos que inducen preferentemente la N-desmetilación de codeína (citocromo P-450 3A4) puede aumentar las concentraciones plasmáticas de metabolitos inactivos de codeína. Los fármacos que son inhibidores potentes de la codeína O-desmetilación (citocromo P-450 2D6) pueden disminuir las concentraciones plasmáticas de los metabolitos activos de la codeína, la morfina y la morfina-6-glucorónido. La contribución de estos metabolitos activos a los efectos analgésicos de la codeína en general no se entiende completamente, pero debe ser considerada.

Interacciones con pruebas de laboratorio:

La codeína puede causar una elevación de la amilasa y la lipasa en plasma debido a la posibilidad de producir el espasmo del esfínter de Oddi. La determinación de estos niveles enzimáticos puede ser poco fiable por algún tiempo después de que se ha dado un agonista opiáceo.

PRECAUCIONES Y ADVERTENCIAS:

Advertencias y precauciones especiales de empleo:

Este medicamento solo debe ser utilizado para el tratamiento del dolor agudo moderado a severo en pacientes mayores de 12 años de edad cuando no se consideren adecuados otros analgésicos como el paracetamol o el ibuprofeno. La codeína deberá utilizarse en niños mayores de 12 años a la menor dosis eficaz y durante el menor tiempo posible. La dosis podrá repartirse hasta en 4 tomas diarias, administradas a intervalos no inferiores a 6 horas. La duración total del tratamiento deberá limitarse a 3 días. Se deberá informar a los pacientes o sus cuidadores para que consulten a su médico si al cabo de los tres días no se ha alcanzado alivio sintomático del dolor, o si presentan señales de alarma.

Los opioides pueden interactuar con medicamentos serotoninérgicos como antidepresivos y analgésicos indicados en el manejo de la migraña, causando una grave reacción del sistema nervioso central conocido como síndrome serotoninérgico.

El uso de los opioides puede causar insuficiencia suprarrenal

El uso crónico de opioides puede producir disminución de la libido impotencia o infertilidad.

Riesgos gastrointestinales:

Hemorragias gastrointestinales, úlcera y perforaciones: Durante el tratamiento con antiinflamatorios no esteroideos (AINE), entre los que se encuentre el diclofenaco, se han notificado hemorragias gastrointestinales úlceras y perforaciones (que pueden ser mortales) en cualquier momento del mismo, con o sin síntomas previos de alerta y con o sin antecedentes de acontecimientos gastrointestinales graves previos.

El riesgo de hemorragia gastrointestinal, úlcera, o perforación, es mayor cuando se utilizan dosis crecientes de AINE en pacientes con antecedentes de úlcera, especialmente si eran úlceras complicadas con hemorragia o perforación, y en los ancianos. Estos pacientes deben comenzar el tratamiento con la dosis menor posible. Se recomienda prescribir a estos pacientes tratamiento concomitante con agentes protectores (p.ej. misoprostol o inhibidores de la bomba de protones); dicho tratamiento combinado también debería considerarse en el caso de pacientes que precisen de dosis bajas de ácido acetilsalicílico u otros medicamentos que puedan aumentar el riesgo gastrointestinal.

Se debe advertir a los pacientes con antecedentes de toxicidad gastrointestinal, y en especial a los ancianos, que comuniquen inmediatamente al médico cualquier síntoma abdominal infrecuente (especialmente los de sangrado gastrointestinal) durante el tratamiento y en particular en los estadios iniciales.

Se debe recomendar una precaución especial a aquellos pacientes que reciban tratamientos concomitantes que podrían elevar el riesgo de úlcera o sangrado gastrointestinal como los anticoagulantes orales del tipo dicumarínicos, y los medicamentos antiagregantes plaquetarios del tipo ácido acetilsalicílico. Asimismo, se debe mantener cierta precaución en la administración concomitante de corticoides orales y de antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.

Si se produjera una hemorragia gastrointestinal o una úlcera en pacientes en tratamientos con diclofenaco el tratamiento debe suspenderse inmediatamente.

Los AINE deben administrarse con precaución en pacientes con antecedentes de colitis ulcerosa, o enfermedad de Crohn, pues podrían exacerbar dicha patología.

Riesgos cardiovasculares y cerebrovasculares: Se debe tener precaución especial en pacientes con antecedentes de hipertensión y/o insuficiencia cardiaca, ya que se ha notificado retención de líquidos y edema en asociación con el tratamiento con AINE.

Datos procedentes de ensayos clínicos y de estudios epidemiológicos sugieren que el uso del diclofenaco, sobre todo a dosis altas (150 mg diarios) y en tratamientos prolongados, se puede asociar a un moderado aumento del riesgo de acontecimientos aterotrombóticos (por ejemplo, infarto de miocardio o ictus)

En consecuencia, los pacientes que presentan hipertensión, insuficiencia cardiaca congestiva, enfermedad coronaria establecida, arteriopatía periférica y/o enfermedad cerebrovascular no controladas sólo deberían recibir tratamiento con diclofenaco si el médico juzga que la relación beneficio-riesgo para el paciente es favorable. Esta misma valoración debería realizarse antes de iniciar un tratamiento de larga duración en pacientes con factores de riesgo cardiovasculares conocidos (p.ej. hipertensión, hiperlipidemia, diabetes mellitus, fumadores).

Riesgos de reacciones cutáneas graves:

Se han descrito reacciones cutáneas graves, algunas mortales, incluyendo dermatitis exfoliativa, síndrome de Stevens-Johnson y necrólisis epidérmica tóxica con una frecuencia muy rara, menor de un caso cada 10.000 pacientes en asociación con utilización de AINE. Parece que los pacientes tienen mayor riesgo de sufrir estas reacciones al comienzo del tratamiento: la aparición de dicha reacción adversa ocurre en la mayoría de los casos durante el primer mes de tratamiento.

Debe suspenderse inmediatamente la administración de diclofenaco ante los primeros síntomas de eritema cutáneo, lesiones mucosas u otros signos de hipersensibilidad.

Riesgos de reacciones hepáticas:

Diclofenaco puede producir una elevación de las enzimas hepáticas. Durante el tratamiento prolongado con diclofenaco debería controlarse la función hepática como medida de precaución. Si las pruebas de función hepática muestran anormalidades que persisten o empeoran, si aparecen signos o síntomas clínicos de desarrollo de enfermad hepática, o si se producen otros síntomas (p. ej. eosinofilia, rash) debería interrumpirse el tratamiento, Puede aparecer hepatitis sin síntomas prodrómicos. En pacientes con porfiria, el diclofenaco puede desencadenar un episodio agudo.

Asma preexistente:

En pacientes con asma, rinitis alérgica estacional, inflamación de la mucosa nasal (es decir pólipos nasales), enfermedad pulmonar obstructiva crónica o infecciones crónicas del tracto respiratorio (especialmente si están unidos a síntomas similares a la rinitis alérgica), son más frecuentes que en otros pacientes las reacciones por AINE como exacerbaciones de asma (también llamado intolerancia a analgésicos/ asma por analgésicos), edema de Quincke o urticaria.

Depresión respiratoria:

La depresión respiratoria es el principal riesgo de codeína fosfato. La depresión respiratoria es más frecuente en pacientes ancianos o debilitados y en aquellos que sufren de condiciones acompañadas de hipoxia, hipercapnia o la obstrucción de las vías respiratorias superiores, en los que incluso moderadas dosis terapéuticas pueden disminuir significativamente la ventilación pulmonar. La codeína produce depresión respiratoria dependiente de la dosis.

Se debe tener precaución cuando se utiliza codeína fosfato después de cirugías, en pacientes con enfermedad pulmonar o dificultad para respirar, o cuando la función ventilatoria está deprimida, Los opiáceos, incluyendo codeína fosfato, deben utilizarse con extrema precaución en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica o cor pulmonale, y en pacientes con una sustancial disminución de la reserva respiratoria (por ejemplo, cifoescoliosis grave), hipoxia, hipercapnia o depresión respiratoria preexistente. En estos pacientes, incluso en dosis terapéuticas habituales de codeína puede aumentar la resistencia de las vías y disminuir el impulso respiratorio hasta el punto de la apnea. Por este motivo codeína fosfato debe utilizarse solamente bajo supervisión médica en la dosis efectiva más baja en estos pacientes.

Lesiones en la cabeza y aumento de presión intracraneal:

Los efectos respiratorios de los opiáceos depresores y su capacidad para elevar la presión del líquido cefalorraquídeo como resultado de la vasodilatación después de la retención de CO2 pueden ser marcadamente exagerados en presencia de lesiones en la cabeza, otras lesiones intracraneales o un aumento preexistente de la presión intracraneal. Además, Los opioides como codeína fosfato, producen reacciones adversas que pueden empeorar el curso clínico de los pacientes con lesiones en la cabeza.

Efectos gastrointestinales:

Codeína fosfato no debe administrarse en pacientes con obstrucción intestinal e íleo paralitico, especialmente porque la codeína disminuye la propulsión y las ondas peristálticas en el tracto gastrointestinal y puede prolongar la obstrucción.

El uso crónico de opiáceos, incluyendo codeína, puede resultar en enfermedad intestinal obstructiva, especialmente en pacientes con trastorno de la motilidad intestinal subyacente. La codeína puede causar o agravar la constipación.

La administración de codeína puede empeorar el diagnóstico o el curso clínico de pacientes con condiciones abdominales agudas.

Enfermedad del tracto biliar/pancreática:

Codeína fosfato debe usarse con precaución en pacientes con enfermedad del tracto biliar, incluyendo la pancreatitis aguda, ya que puede causar espasmo del esfínter de Oddi y disminuir las secreciones biliares y pancreáticas.

Efecto hipotensor:

Codeína fosfato puede causar hipotensión severa en un individuo cuya capacidad para mantener la presión arterial ya ha sido comprometida por un volumen sanguíneo reducido o la administración concomitante de fármacos como anestésicos generales o fenotiazinas. Codeína puede producir hipotensión ortostática y síncope en pacientes ambulatorios.

La codeína se debe administrar con precaución a pacientes en estado de choque circulatorio, ya que la vasodilatación producida por el fármaco puede reducir aún más el gasto cardiaco y la presión arterial.

Metabolizadores ultra rápidos de codeína:

Algunos individuos pueden ser metabolizadores ultra rápidos, debido a un determinado genotipo CYP2D6 2x2. Estos individuos convierten la codeína en su metabolito activo, la morfina, más rápida y completamente en relación a otras personas. Esto da como resultado niveles más altos de morfina en suero que las esperadas. Incluso en dosis tituladas, los individuos que son metabolizadores ultrarrápidos pueden experimentar los síntomas de sobredosis como somnolencia extrema, confusión, o respiración poco profunda.

La prevalencia de este fenotipo CYP2D6 varia ampliamente y se ha estimado en: 0,5 a 1 % en China y Japón; 0,5% a 1% en los hispanos; de 1 a 10% en los caucásicos; el 3% en los afroamericanos, y de 16 a 28% en africanos del norte, etíopes y árabes. No hay datos disponibles para otros grupos étnicos.

Cuando los médicos prescriben medicamentos que contienen codeína deben elegir la dosis mínima efectiva durante el menor periodo de tiempo e informar a sus pacientes sobre estos riesgos de sobredosis de morfina.

Precauciones:

Pacientes de riesgo:

Debido a la importancia de las prostaglandinas para mantener la irrigación sanguínea renal, se deberá tener especial precaución en los pacientes con función cardiaca o renal alteradas, en personas de edad avanzada en los pacientes que estén siendo tratados con diuréticos, y en aquellos con depleción sustancial del volumen extracelular con cualquier causa (p.ej. en la fase pre o postoperatoria de intervenciones quirúrgicas mayores). Por lo tanto, como medida cautelar, se recomienda controlar la función renal cuando se administre diclofenaco sódico en tales casos.

El cese del tratamiento suele ir seguido de la recuperación hasta el estado previo al mismo.

Al igual que con otros opioides, sulfato de codeína se debe utilizar con precaución en pacientes ancianos o debilitados y en pacientes con alteración grave de la función hepática o renal, hipotiroidismo, enfermedad de Addison, hipertrofia prostática o estenosis uretral. Las precauciones usuales deben ser observadas y se debe tener en cuenta la posibilidad de depresión respiratoria.

Se debe tener precaución en la administración de codeína a los pacientes con depresión del SNC, alcoholismo agudo y delirium tremens.

Todos los opiáceos pueden agravar las convulsiones en los pacientes con trastornos convulsivos y todos los opiáceos pueden inducir o empeorar las convulsiones en algunos contextos clínicos.

Durante el tratamiento prolongado con diclofenaco sódico, es aconsejable, como con otros AINE, efectuar recuentos hemáticos.

Como otros AINE, diclofenaco puede inhibir temporalmente la agregación plaquetaria. Los pacientes con problemas de hemostasia deben ser cuidadosamente controlados.

Embarazo:

Diclofenaco:

1) Primer y segundo trimestre de la gestación:

Categoría C de la FDA:


La inhibición de la síntesis de prostaglandinas puede afectar negativamente la gestación y/o el desarrollo del embrión/feto. Datos procedentes de estudios epidemiológicos sugieren un aumento del riesgo de aborto y de malformaciones cardiacas y gastrosquisis tras el uso de un inhibidor de la síntesis de prostaglandinas en etapas tempranas de la gestación. El riesgo absoluto de malformaciones cardiacas se incrementó desde menos del 1% hasta aproximadamente el 1,5%.

Parece que el riesgo aumenta con la dosis y la duración del tratamiento. Durante el primer y segundo trimestre de la gestación, diclofenaco no debe administrarse a no ser que se considere estrictamente necesario. Si utiliza diclofenaco una mujer que intente quedar embarazada, o durante el primer y segundo trimestre de la gestación, la dosis y la duración del tratamiento deben reducirse lo máximo posible.

2) Tercer trimestre de la gestación:

Categoría D de la FDA:

Durante el tercer trimestre de la gestación, todos los inhibidores de la síntesis de prostaglandinas pueden exponer al feto a:

• Toxicidad cardiopulmonar (con cierre prematuro del ductus arterioso e hipertensión pulmonar)

• Disfunción renal, que puede progresar a falla renal con oligohidroamniosis.

• Posible prolongación del tiempo de hemorragia, debido a un efecto de tipo antiagregante que puede ocurrir incluso a dosis muy bajas.

• Inhibición de las contracciones uterinas, que puede producir retraso o prolongación del parto.

• Consecuentemente, diclofenaco está contraindicado durante el tercer trimestre de embarazo.

3) Fertilidad:

El uso de diclofenaco puede alterar la fertilidad femenina y no se recomienda en mujeres que estén intentando concebir. En mujeres con dificultades para concebir o que estén siendo sometidas a una investigación de fertilidad, se debería considerar la suspensión de este medicamento.

Codeína:

Categoría C de la FDA:

No hay estudios adecuados y bien controlados en mujeres embarazadas.

La codeína debe utilizarse durante el embarazo sólo si el beneficio potencial justifica el riesgo potencial para el feto.

La codeína ha demostrado que tiene efectos embriotóxicos y fetotóxicos (reducción del peso corporal fetal y osificación tardía o incompleta) en hámster, ratas y ratones con dosis de aproximadamente 2.4 veces la dosis máxima recomendada en humanos de 360 mg/día con base al área de superficie corporal. Dosis aproximadamente 7 veces la dosis humana máxima recomendada de 360 mg/día, se asociaron con evidencia de resorción y osificación incompleta, incluyendo meningoencefalocele y craniosquisis. Por el contrario, la codeína no demostró evidencia de embriotoxicidad o fetotoxicidad en conejos a dosis de hasta 2 veces la dosis máxima recomendada en humanos de 360 mg/día.

Se han producido síntomas neonatales de abstinencia a la codeína en los bebés nacidos de madres adictas y no adictas que habían estado tomando medicamentos que contienen codeína en los días antes del parto. Los síntomas típicos de síndrome de abstinencia incluyen: irritabilidad, llanto excesivo, temblores, hiperreflexia, convulsiones, fiebre, vómitos, diarrea y mala alimentación. Estas señales se producen poco después de nacer y pueden requerir un tratamiento específico.

Los analgésicos opiáceos cruzan la barrera placentaria y pueden producir depresión respiratoria y efectos tanto psíquicos como fisiológicos en los recién nacidos. En ocasiones, los analgésicos opiáceos pueden prolongar el trabajo de parto a través de acciones que reducen temporalmente la fuerza, duración y frecuencia de las contracciones uterinas. Sin embargo, Este efecto no es consistente y puede ser compensado por un aumento en la tasa de dilatación cervical, lo que tiende a reducir el trabajo. Cuanto más se acerque el momento del nacimiento y cuanto mayor sea la dosis utilizada, mayor será la posibilidad de depresión respiratoria en el recién nacido.

Los analgésicos opioides deben evitarse durante el parto si se prevé el nacimiento de un bebe prematuro. Si la madre ha recibido analgésicos narcóticos durante el parto, los recién nacidos deben ser observados de cerca para detectar signos de depresión respiratoria. Puede ser requerida la realización de maniobras de reanimación. Los antagonistas específicos de los opioides, como la naloxona o nalmefeno, deben estar disponibles para la inversión de la depresión respiratoria inducida por los opioides en el recién nacido.

Lactancia:

Diclofenaco:

Tras dosis diarias de 150 mg, la sustancia activa pasa a la leche materna, aunque en cantidades tan pequeñas que no son de esperar efectos indeseados en el lactante. Por ello, se valorará su administración durante la lactancia.

Codeína:

La codeína se excreta en la leche humana. En las mujeres con el metabolismo de la codeína normal (actividad del CYP2D6 normal), la cantidad de codeína secretada en la leche humana es baja y dependiente de la dosis. Sin embargo, algunas mujeres son metabolizadoras ultrarrápidas de la codeína. En estas mujeres los niveles séricos del metabolito activo de la codeína, la morfina, son mayores de los esperados, lo que lleva a mayores niveles de morfina en la leche materna y niveles séricos de morfina alta potencialmente peligrosos en los bebés amamantados. Por lo tanto, el uso materno de codeína puede potencialmente conducir a reacciones adversas graves, incluyendo muerte, en los lactantes.

La prevalencia de este fenotipo CYP2D6 varía ampliamente y se ha estimado en 0,5 a 1% en chinos y japonenses, 0,5 a 1% en los hispanos, de 1 a 10% en los caucásicos, el 3% en los afroamericanos y de 16 a 28% en africanos del norte, etíopes y árabes. No hay datos disponibles para otros grupos étnicos,

El riesgo de la exposición infantil a la codeína y la morfina a través de la leche materna debe ser sopesado contra los beneficios de la lactancia materna tanto para la madre como para el bebé. Se debe tener precaución cuando se administra codeína a una mujer lactante. Si un producto que contenga codeína es seleccionado, debe ser prescrita la dosis más baja durante el periodo más breve de tiempo para alcanzar el efecto clínico deseado.

Madres bajo tratamiento con codeína deben ser informadas sobre cuándo buscar atención médica inmediata y como identificar los signos y síntomas de toxicidad en el recién nacido, tales como somnolencia o sedación, dificultades para lactar, dificultad para respirar y disminución del tono en su bebé. Las madres que amamantan y que son metabolizadoras ultrarrápidas también pueden experimentar los síntomas de sobredosis como somnolencia extrema, confusión, o respiración poco profunda. Los médicos deben vigilar de cerca las parejas madre-hijo y notificar a los pediatras sobre el uso de codeína durante la lactancia.

Uso en ancianos:

Se recomienda precaución en pacientes de edad por razones médicas básicas. En concreto, se recomienda emplear la dosis eficaz más baja en pacientes de edad avanzada frágiles o en los de poco peso. Los pacientes de la tercera edad presentan una mayor incidencia de reacciones adversas a los AINE, y concretamente hemorragias y perforaciones gastrointestinales, que pueden ser mortales.

Pacientes con alteración renal:

En el uso de fármacos AINE en pacientes con insuficiencia renal conviene adoptar precauciones.

Pacientes con alteración hepática:

Aunque no se han observado diferencias en el perfil farmacocinético, se aconseja adoptar precauciones en el uso de fármacos antiinflamatorios.

DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN:

Vía de administración: Oral.

Posología y forma de administración:

Adultos: 1 comprimido 3 veces por día.

La toma después de la comida puede retardar la absorción de las sustancias activas en el torrente circulatorio. Por tal motivo se recomienda preferentemente tomar los comprimidos antes de las comidas, sin masticar y con líquido.

La duración del tratamiento será determinada por el médico tratante.

MANIFESTACIONES Y MANEJO DE LA SOBREDOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL:

Sobredosificación:

Diclofenaco sódico:

El tratamiento de la intoxicación aguda con AINE consiste esencialmente en medidas de apoyo y sintomáticas. En caso de sobredosificación, se pueden observar los síntomas siguientes:

Cefaleas, agitación motora, calambres musculares, irritabilidad, ataxia, vértigos, convulsiones, sobre todo en el niño. Igualmente pueden aparecer dolores epigástricos, náuseas, vómitos, hematemesis, diarrea, úlcera gastroduodenal, trastornos de la función hepática y oliguria.

Las medidas terapéuticas a tomar en caso de sobredosis son las siguientes:

Se impedirá cuanto antes la absorción de la sobredosis mediante lavado gástrico y tratamiento con carbón activado. Se aplicará un tratamiento de apoyo y sintomático frente a complicaciones como hipotensión, insuficiencia renal, convulsiones, irritación gastrointestinal y depresión respiratoria.

Los tratamientos específicos como diuresis forzada, diálisis, o hemoperfusión son probablemente poco útiles para eliminar los AINE, debido a su elevada tasa de fijación proteica y a su extenso metabolismo.

Codeína:

La sobredosis aguda con codeína se caracteriza por depresión respiratoria (una disminución de la frecuencia respiratoria y/o volumen corriente, respiración de Cheyne-Stokes, cianosis), somnolencia extrema que progresa a estupor o coma, miosis (puede ocurrir midriasis en la narcosis terminal o la hipoxia severa), flacidez de la musculatura esquelética, piel fría y pegajosa y, a veces, bradicardia e hipotensión. En casos de sobredosis grave pueden aparecer, apnea, colapso, circulatorio, paro cardiaco e incluso muerte.

Codeína fosfato puede causar miosis, incluso en la oscuridad total. Pupilas mióticas son un signo de sobredosis de opiáceos, pero no patognomónico (p.ej. lesiones pontinas de origen hemorrágico o isquémico pueden producir resultados similares). Midriasis marcada en lugar de miosis puede ser observada junto con la hipoxia en situaciones de sobredosis.

Tratamiento:

Diclofenaco sódico:

Conducta de urgencia: hospitalización en un centro especializado donde se instituirá un tratamiento sintomático (aceleración de la eliminación, diálisis en caso de intoxicación grave acompañada de insuficiencia renal); en caso de convulsiones: diazepam, fenobarbital.

Codeína:

La atención primaria debe tener en cuenta el restablecimiento del intercambio respiratorio adecuado mediante la provisión de una vía aérea permeable y la institución de ventilación asistida o controlada según sea necesario. Deben ser empleadas medidas de apoyo (incluyendo el oxígeno y vasopresores) en el tratamiento del shock circulatorio y edema pulmonar que acompaña la sobredosis como se indica. Situaciones de paro cardiaco o arritmias pueden requerir masaje cardiaco o desfibrilación.

No se recomienda la inducción del vómito debido a la posibilidad de depresión del SNC y convulsiones. El carbón activado se recomienda si el paciente esta despierto y capaz de proteger la vía respiratoria. En las personas que corren el riesgo de aparición repentina de convulsiones o depresión del estado mental, el carbón activado debe ser administrado por personal médico o paramédico capaz de manejar las vías respiratorias para evitar la aspiración en caso de vómitos espontáneos. La agitación severa o las convulsiones deben ser tratadas con una benzodiazepina por vía intravenosa.

El hidrocloruro de naloxona, antagonista de los opiáceos, es un antídoto específico contra la depresión respiratoria resultante de una sobredosis o una sensibilidad inusual a los agonistas opiáceos, incluyendo la codeína.

Por lo tanto, se debe administrar una dosis apropiada de hidrocloruro de naloxona, preferentemente por vía intravenosa, simultáneamente con los esfuerzos de reanimación respiratoria. Dado que la duración de la acción de la codeína puede exceder la del antagonista, el paciente debe permanecer bajo vigilancia constante y se deben administrar dosis repetidas del antagonista como sea necesario para mantener la respiración adecuada. El antagonista de los narcóticos no debe ser administrado en ausencia de depresión de la vía respiratoria o cardiovascular clínicamente significativa secundaria a la sobredosis de la codeína.

En un individuo físicamente dependiente de los opiáceos, la administración de una dosis usual del antagonista precipitará un síndrome de abstinencia agudo. La severidad de los síntomas de abstinencia que se experimenten dependerá del grado de dependencia física y la dosis del antagonista administrado. El uso del antagonista de los opiáceos se debe reservar para los casos en que el tratamiento es claramente necesario. Si fuera necesario, para tratar la depresión severa del sistema respiratorio en el paciente con dependencia física, la administración del antagonista se debe iniciar con las menores dosis y se titulará de acuerdo con la respuesta.

PRESENTACIONES:

Presentación: Caja x 10 comprimidos recubiertos.

Titular y/o Importador:

Titular:

Farmacéutica paraguaya S.A

Importador:

ADIUM S.A.S

Registro sanitario: INVIMA 2022M-0004740-R2